Debuta el nuevo sistema de bandas, ¿cómo ayudará al valor del dólar?

Ajuste por inflación y compras acotadas de divisas definen el nuevo régimen cambiario en Argentina

Desde enero de 2026, el valor del dólar oficial se actualiza mensualmente en base al índice de inflación publicado por el INDEC

El mercado cambiario de Argentina arrancó 2026 con un cambio estructural: debutó un nuevo sistema de bandas que ajusta el valor del dólar oficial según la inflación registrada dos meses antes. Esta medida reemplaza el anterior esquema de ajuste fijo del 1% mensual y forma parte de una estrategia más amplia del Banco Central para acumular reservas y estabilizar el frente externo en un contexto de persistente inflación.

Mediante el sistema de bandas cambiarias, se delimita un rango dentro del cual el dólar puede operar sin intervención oficial. Si el precio se mantiene entre el piso y el techo establecidos, el mercado funciona sin intervención oficial. Solo si se supera alguno de esos límites, el Banco Central debe actuar vendiendo o comprando divisas para corregir la situación. La novedad es que, desde enero, esos márgenes ya no se ajustan en forma fija, sino en función del índice de inflación del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con un rezago de dos meses.

De esta manera, el régimen ahora vincula la evolución del tipo de cambio oficial a la dinámica inflacionaria. Por ejemplo, durante enero, los valores de referencia se definieron sobre la base del índice de precios de noviembre, que fue del 2,5%. En números concretos, el piso del dólar oficial ronda los $894, mientras que el techo se ubica en torno a los $1.563.

Además del ajuste automático, el nuevo esquema contempla la posibilidad de que el Banco Central intervenga mediante compras de divisas incluso si el tipo de cambio se encuentra dentro del rango. Esta operatoria diaria estará limitada al 5% del volumen operado en el mercado, actualmente estimado en unos USD 400 millones. El objetivo de esta intervención es reforzar las reservas internacionales, un componente clave dentro del acuerdo vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según lo informado oficialmente, se proyecta que la base monetaria aumente del 4,2% al 4,8% del Producto Bruto Interno hacia fines de 2026. Esta situación ocurrirá en paralelo con un proceso gradual de compras de divisas por hasta USD 10.000 millones, dependiendo de la oferta disponible en el mercado.

El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) analizó el impacto del nuevo régimen y señaló que esta modalidad ofrece mayor margen para que el Banco Central amortigüe desequilibrios del ciclo económico. Sin embargo, la indexación por inflación pasada puede generar dificultades en la formación de tasas de interés, lo cual afecta la previsibilidad financiera para quienes operan a tasa fija o buscan financiamiento de largo plazo.

Por otro lado, el esquema mantiene restricciones para el acceso al mercado cambiario por parte de empresas, lo que continúa siendo una limitación para el desarrollo de inversiones productivas.

En diciembre, la formación de activos externos por parte del sector minorista fue la más baja desde la salida del cepo, según estimaciones privadas. No obstante, analistas advirtieron que una eventual normalización de ese flujo podría elevar la demanda de dólares en los próximos meses.