Informes de inteligencia vinculan a líderes narcos colombianos con estructuras protegidas en Venezuela, incluyendo redes del ELN y disidencias de las FARC
Las autoridades colombianas reactivaron su ofensiva contra cabecillas de grupos armados que estarían refugiados en Venezuela, tras la reciente caída de Nicolás Maduro. Informes de inteligencia y recompensas oficiales apuntan a líderes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de las disidencias de las FARC, quienes habrían operado durante años desde territorio venezolano con protección de estructuras vinculadas al régimen chavista.
El proceso judicial contra Maduro en Nueva York por narcotráfico y conspiración evidenció una red de apoyo a organizaciones ilegales en Colombia. Según un escrito presentado por el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, desde 1999 se consolidó una alianza entre funcionarios venezolanos, la FARC, el ELN y cárteles mexicanos como Sinaloa y Los Zetas.
A raíz de estos hallazgos, el Ministerio de Defensa de Colombia confirmó que se intensificaron los operativos en departamentos fronterizos, como Arauca y Norte de Santander. El objetivo principal es impedir el reingreso de estructuras armadas que podrían abandonar Venezuela ante una posible presencia militar extranjera o cambio de administración.
Néstor Gregorio Vera Fernández, conocido como alias Iván Mordisco, es el líder del Estado Mayor Central (EMC), una facción disidente de las FARC. Ingresó a la guerrilla en los años noventa y actualmente encabeza operaciones ligadas al narcotráfico, extorsión y reclutamiento de menores. El Ejército Nacional afirmó: "Alias ‘Iván Mordisco’ es un criminal que se dedicó a sembrar violencia, dolor, sangre y muerte en nuestro país".
La Fiscalía General de la Nación emitió una orden de captura contra él por su presunta participación en el genocidio del pueblo indígena nasa, en el departamento del Cauca. Se le atribuyen más de 30 acciones violentas contra autoridades y líderes de esa comunidad por eso las autoridades ofrecen hasta 5.000 millones de pesos por su captura.
Considerado uno de los máximos exponentes de la Segunda Marquetalia, Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, retomó las armas tras abandonar el proceso de paz. Desde su regreso a la clandestinidad fue vinculado a operaciones de narcotráfico y alianzas con otras estructuras ilegales. La recompensa vigente por su paradero asciende actualmente a 4.378 millones de pesos.
Aunque sobrevivió a un atentado en 2022, su estado de salud es incierto. Walter Mendoza, negociador de su facción, declaró: "Ese bombazo lo dejó mal, bien no estaba, hay que ser realista". La última comunicación directa con Márquez se reportó en julio de 2024.
Eliécer Erlinto Chamorro Acosta, alias Antonio García, lidera el ELN, la guerrilla activa más antigua del país. Se le atribuye la expansión del grupo en zonas rurales y fronterizas. Las autoridades mantienen una recompensa de 4.378 millones de pesos por información que facilite su ubicación. Fuentes militares indican que sus principales frentes de guerra continúan operando desde Venezuela.
Documentos judiciales señalan que el Cartel de los Soles facilitó protección a estos líderes, mediante el uso de pasaportes diplomáticos, vuelos oficiales y apoyo logístico. Tras la captura de Maduro, Colombia reforzó la vigilancia en la frontera y reactivó canales de cooperación internacional para dar con el paradero de los cabecillas de estas organizaciones.