Trump retoma su reclamo por Groenlandia alegando cuestiones de seguridad, pero el potencial económico de la isla y el interés de figuras cercanas al presidente suman un nuevo factor
Donald Trump volvió a colocar a Groenlandia en el centro del debate internacional al insistir en que Washington debe actuar para evitar una mayor presencia de potencias extranjeras en la isla. "Vamos a hacer algo en Groenlandia, les guste o no, porque si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de Groenlandia, y no vamos a tener a Rusia ni a China como vecinos. Me gustaría llegar a un acuerdo por las buenas", afirmó Trump desde la Casa Blanca el 9 de enero.
Desde su regreso a la Casa Blanca, la postura del mandatario sobre la isla se ha endurecido. A pesar de la negativa de Dinamarca a ceder Groenlandia, muchas autoridades europeas temen la insistencia actual. Con la toma del poder en Venezuela, Trump podría sentirse envalentonado para avanzar contra el gran territorio ártico.
Entre los argumentos del jefe de Estado destaca la seguridad nacional. "En este momento es un lugar muy estratégico, lleno de barcos rusos y chinos", esgrimió. Además, subrayó la ubicación de la isla en el Ártico y su cercanía con rutas marítimas emergentes a causa del deshielo en el Ártico.
Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca y cuenta con alrededor de 55.000 habitantes. Actualmente, la isla se encuentra bajo el paraguas de la OTAN, y los acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y Dinamarca permiten una cooperación militar ampliada. Washington llegó a tener 17 instalaciones militares en la isla durante la Guerra Fría y hoy mantiene una base activa, con la posibilidad de aumentar su presencia si así lo quisiera. Tan sólo se requiere un acuerdo con Copenhague y Nuuk.
Sin embargo, el republicano va por más y aspira a tomar todo el control de la isla. Como respuesta, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Polonia y España respaldaron la soberanía danesa a través de un comunicado: "Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde únicamente a Dinamarca y a Groenlandia decidir sobre los asuntos que conciernen a Dinamarca y Groenlandia". El texto agrega que la cooperación debe sostenerse sobre "los principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras".
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Europa tiene poco margen de maniobra si Estados Unidos decide avanzar en su objetivo. Si bien Dinamarca accedió a cubrir las inquietudes de Trump aumentando la presencia militar para proteger Groenlandia de presiones extranjeras, el viejo continente tiene pocas opciones para hacerle frente a Estados Unidos.
¿Cómo una isla en el medio de todos los países que conforman la OTAN puede estar expuesta a la presunta amenaza rusa o china? Muchos analistas apuntan a la cooperación como la forma ideal para persuadir cualquier injerencia externa. "Los europeos deben subrayar que las preocupaciones de Trump sobre la seguridad de la OTAN en el Alto Norte pueden abordarse a través de la Alianza. Trump aboga por una solución en busca de un problema", aseguró Jamie Shea, exfuncionario de la OTAN.
Es aquí donde sale a relucir otro tipo de interés: el económico. Desde 2019, inversiones privadas de alto perfil comenzaron a tomar posición en Groenlandia. Según reportes citados por Forbes, Jeff Bezos, Bill Gates y Michael Bloomberg invirtieron en Kobold Metals, empresa enfocada en la exploración de minerales críticos mediante inteligencia artificial. Sam Altman participó en 2022, mientras que Peter Thiel financió la startup Praxis, orientada a desarrollar una ciudad tecnológicamente avanzada en la isla.
Ronald Lauder, heredero de Estée Lauder y una persona muy cercana a Trump, aparece como una figura clave. John Bolton, exasesor de Trump y actual enemigo personal del presidente, afirmó que "un conocido empresario había sugerido que Estados Unidos comprara Groenlandia", en referencia a Lauder.
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De acuerdo con el diario Politiken, el empresario invirtió en Greenland Water Bank, una empresa de agua dulce propiedad conjunta de Jørgen Wæver Johansen, presidente local del partido gobernante Siumut en Nuuk y esposo de la ministra de Asuntos Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, lo cual generó preocupación por una posible interferencia política desde dentro.
El atractivo central de Groenlandia reside en sus recursos. La isla posee importantes reservas de tierras raras, minerales estratégicos para la industria tecnológica y energética, además de agua dulce y potencial hidroeléctrico. El deshielo acelerado por la crisis climática incrementó su valor geopolítico al abrir nuevas rutas marítimas y facilitar el acceso al Atlántico Norte.