Con motivo del incremento a la violencia en las manifestaciones en Irán, las autoridades se encuentran ante una coyuntura por denunciar intereses internacionales
Tras el estallido de las protestas en Irán el 28 de diciembre de 2025, organismos de derechos humanos con sedes en Estados Unidos y Reino Unido acusaron al gobierno de Alí Jamenei por arrestos masivos y matanzas. De acuerdo con Amnistía Internacional y la Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos en Irán (HRANA), los manifestantes abatidos suman más de 500 y las detenciones superaron la marca de 10 mil incidentes.
La sociedad civil de Irán enfrenta una coyuntura de características económicas y militares frente a un país con índices inflacionarios cercanos al 50 por ciento en los últimos meses. Luego de un corte generalizado de acceso a internet el 8 de enero, manifestantes ocuparon las calles de Teherán para denunciar crisis económica, falta de servicios esenciales y represión contra los opositores al oficialismo.
Para Amnistía Internacional y Human Rights Watch, Irán se encuentra sumido en un clima de impunidad que habilita una serie de crímenes de derecho internacional desde la represión a estudiantes de la universidad de Teherán en 1999. Si bien las organizaciones colocaron la responsabilidad en el gobierno a cargo de la República Islámica, con especial atención a la figura del islam radical, la Agencia Central e Inteligencia estadounidense (CIA) admitió en 2013 que Estados Unidos cometió actos para desestabilizar los poderes en el país.
En respuesta a las denuncias de organismos internacionales y usuarios de redes sociales, Jamenei declaró en sus canales de difusión oficiales que considera a los manifestantes como agitadores del imperialismo estadounidense. A través de publicaciones en X, el líder supremo iraní negó las acusaciones y resaltó que mantendrá la respuesta con mano dura ante la posibilidad de una escalada de violencia por intervenciones, especialmente bajo la consideración de los intereses de Estados Unidos e Israel.
A la luz de la intervención en Venezuela y la disputa por Groenlandia, la importancia del petróleo y los minerales raros en Irán se encuentran en la mira de los blancos estratégicos del presidente Donald Trump. Según información publicada por el bloque BRICS, la riqueza de los recursos iraníes incluye gas natural, carbón, hierro, y un yacimiento importante de petróleo en la región.
Bajo esta línea, el 9 de enero de 2026 el mandatario estadounidense informó en una reunión de alto nivel con representantes de la industria petrolera su interés por los combustibles fósiles en Venezuela, Groenlandia e Irán. Asimismo, el presidente de Estados Unidos y las Naciones Unidas mantienen una postura restrictiva hacia los proyectos de infraestructura energética en Irán, principalmente de tipo nuclear.
Finalmente, la agencia de noticias de Rusia, TASS, informó el 11 de enero que las fuerzas armadas de Irán arrestaron a dos manifestantes afiliados con la agencia de inteligencia de Israel, conocida como Mossad. Ante las tensiones de Alí Jamenei y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, los recursos de Irán representan un motivo de cuidado a ojos internacionales. Este conflicto acompaña las denuncias por abusos de derechos humanos a los manifestantes nacionales.