Todos los puntos claves para entender la crisis en Irán

 08-01-2026
Axel Olivares
   
Portada | Internacional
Foto: X @GhorbaniiNiyak

Foto: X @GhorbaniiNiyak

Manifestantes iraníes ocuparon este jueves 8 de enero una arteria clave de Teherán como respuesta a los cortes generalizados del acceso a internet. La jornada marca el duodécimo día de protestas en Irán. El principal foco de tensión es la crisis económica. Aun así, los manifestantes tienen en la memoria los antecedentes recientes que intensifican la furia contra el régimen teocrático.

La ola de manifestaciones inició el 28 de diciembre cuando comerciantes de la capital protestaron contra el aumento de precios y el colapso del rial iraní. La movilización se expandió rápidamente a otras ciudades y, de acuerdo con un recuento de la AFP basado en declaraciones oficiales y medios locales, alcanzó 25 de las 31 provincias del país. Las protestas han dejado decenas de muertos y miles de detenidos, aunque las cifras varían según las fuentes.

El alcance territorial constituye uno de los aspectos centrales del actual ciclo de protestas. Videos difundidos en redes sociales muestran marchas en Teherán, así como concentraciones masivas en ciudades como Tabriz, en el norte, y Mashhad, en el este. Organizaciones como Iran Human Rights (IHR) informaron que al menos 45 manifestantes murieron, incluidos ocho menores, mientras que más de 2.000 personas habrían sido detenidas. En contraste, fuentes oficiales iraníes reportaron al menos 21 fallecidos, entre ellos miembros de las fuerzas de seguridad.

Si bien Irán ya ha atravesado periodos de convulsión interna similares, el detonante inmediato en esta oportunidad fue económico. El colapso del rial, que supera los 1.400.000 por dólar estadounidense, se produjo en un contexto de inflación del 42% anual (según datos oficiales), aumentos en alimentos básicos y cambios recientes en los subsidios a la gasolina. A ello se sumó la eliminación de un tipo de cambio preferencial para la mayoría de los productos, medida atribuida al Banco Central iraní, la cual subsidiaba la diferencia en dólares de varios productos. Aunque las primeras protestas se centraron en reclamos económicos, con el paso de los días derivaron en consignas abiertamente antigubernamentales.

Manifestantes en Irán. Fuente: X @NiohBerg

Manifestantes en Irán. Fuente: X @NiohBerg

Mientras tanto, el trasfondo social incluye episodios previos de descontento. La muerte de Mahsa Amini en 2022, quien fue arrestada por la policía "de la moral" por no usar el velo de la manera exigida, permanece como un punto de referencia para amplios sectores de la población. Analistas y reportes internacionales señalan que la acumulación de crisis económicas y políticas alimentó una tensión latente que reaparece con fuerza en el actual contexto.

La respuesta interna del gobierno mostró señales divergentes. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, pidió el miércoles 7 de enero que no se adopten medidas contra los manifestantes y que se distinga entre protestas y actos violentos. "Hoy el señor Pezeshkian ordenó que no se tomara ninguna medida de seguridad contra los manifestantes y las personas que participan en las concentraciones", afirmó el vicepresidente ejecutivo Mohamad Jafar Ghaempanah, según la agencia estatal Mehr.

El componente internacional representa otro eje clave. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su discurso y amenazó con represalias si las autoridades iraníes intensifican la represión. "Les hice saber que, si empezaban a matar gente, (...) los golpearemos muy duro", dijo Trump en una entrevista con el presentador de radio Hugh Hewitt. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó su respaldo a los manifestantes. "Nos solidarizamos con la lucha del pueblo iraní y con sus aspiraciones de libertad, libertad y justicia", afirmó el lider israelí quien se encuentra en las antípodas del régimen iraní.

Donald Trump y Benjamín Netanyahu, dos de los líderes que se encuentran en la mira de Teherán. Fuente: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Donald Trump y Benjamín Netanyahu, dos de los líderes que se encuentran en la mira de Teherán. Fuente: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Paralelamente, Irán enfrenta un escenario regional complejo. Su red de alianzas, conocida como el "Eje de la Resistencia", se debilitó tras la guerra entre Israel y Hamás iniciada en 2023 y la caída del gobierno sirio de Bashar Assad en diciembre de 2024. A ello se suma la presión internacional por su programa nuclear, sobre el cual persisten advertencias de la Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Vale recordar que en junio de 2025 las instalaciones nucleares iraníes fueron bombardeadas por fuerzas estadounidenses con la ayuda de Israel, sin embargo, dicho programa continuó funcionando al margen de las regulaciones internacionales.

Varios manifestantes abogan por la caída de la República Islámica, instaurada luego de la Revolución Islámica de 1979, y piden el regreso del hijo del último emperador de Irán, Reza Pahlavi, radicado en Estados Unidos desde el derrocamiento de su padre, Mohammad Reza Pahlaví. Un símbolo de esta exigencia son las banderas flameando entre la multitud de la era monárquica del país.




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