
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La dinámica del narcotráfico regional entró en una nueva fase, marcada por la producción local de coca en países que antes solo fungían como rutas de tránsito. Por primera vez, informes oficiales de Naciones Unidas confirman que esta actividad ilícita se arraiga en el norte de Centroamérica, transformando el rol histórico de la región y ampliando los desafíos en materia de seguridad y fiscalización.
En julio de 2025, las fuerzas armadas de Honduras incautaron aproximadamente 40.000 plantas presuntamente de coca en el municipio de Olanchito. El informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), organismo técnico de la ONU, calificó este hecho como un indicio de "aumento significativo" en el cultivo del arbusto en América Central. "En julio de 2025, las fuerzas armadas de Honduras incautaron aproximadamente 40.000 plantas presuntamente de coca en el municipio de Olanchito", indica el documento.
Según el informe, estima que el 47% del norte de Centroamérica —incluyendo zonas de Belice, Guatemala y Honduras— presenta condiciones biofísicas "adecuadas" para el cultivo de hoja de coca. Esta situación sugiere una posible consolidación de la región como productora, y no solo como canal logístico del narcotráfico.
La ubicación geográfica de la región continúa siendo un factor clave en el narcotráfico. Según la JIFE, hasta el 40% de la cocaína colombiana destinada a Norteamérica transita por la zona económica exclusiva de Panamá. Las rutas marítimas, junto al intenso movimiento de contenedores en el Canal, refuerzan su función como punto estratégico para el tráfico de drogas.
Honduras, por su parte, mantiene su condición de país de tránsito clave en las rutas del narcotráfico internacional. El uso de lanchas rápidas continúa siendo común, y el informe documenta la presencia de organizaciones criminales transnacionales como el cártel de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, el Tren de Aragua y el Clan del Golfo. Estas operan en alianza con pandillas locales como la MS-13 y Barrio 18.
Como parte del informe, las autoridades en Guatemala detectaron un aumento en las actividades vinculadas a drogas sintéticas. El país recibió cargamentos por tierra desde El Salvador y Honduras, así como embarques marítimos desde Colombia y Ecuador. El informe registra la incautación de precursores químicos y el desmantelamiento de dos laboratorios clandestinos en 2024.
En términos de consumo, la cocaína lidera los tratamientos por adicción en la región, con un 49,2 % de los pacientes. Le siguen el cannabis (43,5 %), los opioides (2,6 %) y el uso no médico de sedantes o tranquilizantes (2 %).
La expansión del cultivo de coca, el aumento de laboratorios y la diversificación de rutas y sustancias confirman una transformación estructural del narcotráfico en la región. La ONU advierte que el entorno geográfico, sumado a la presencia de redes criminales internacionales, obstaculiza los esfuerzos de control.
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