Qué sucederá con la industria petrolera de Irán si el régimen es derrocado

Protestas en Irán podrían reconfigurar el mercado global de petróleo si cae el régimen islámico

La caída del régimen iraní alteraría el mercado petrolero global y abriría nuevas rutas comerciales si se levantan sanciones

Irán inició 2026 con una crisis interna sin precedentes que, por primera vez en años, amenaza la continuidad del régimen chiita del Ayatolá Alí Jamenei. Las protestas surgieron inicialmente por el colapso económico, la devaluación del rial y el aumento del costo de vida, pero fueron canalizándose hasta la exigencia de un cambio del gobierno teocrático.

Mientras el régimen intenta detener las movilizaciones con represión y apagones de internet, la comunidad internacional observa con preocupación la situación en Irán. Estados Unidos ha alentado a los manifestantes a continuar presionando al gobierno del líder supremo y no descarta actuar militarmente sobre la región, pero al mismo tiempo surgen dudas en torno al impacto de las protestas en sectores clave como el petróleo.

Actualmente, Irán produce alrededor de 3,2 millones de barriles diarios, aproximadamente el 4% de la producción mundial de crudo. Además, posee alrededor del 13% de las reservas mundiales de petróleo, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Si bien la cifra de producción no alcanza ni la mitad de lo que se producía antes de la Revolución Islámica en 1979 (6,5 millones de barriles), el nivel actual convierte a Irán en una potencial regional en materia energética. Pero con la caída del Ayatolá, el panorama podría modificarse transversalmente.

Comercio con China

China ha sido, y continúa siendo, el socio comercial más importante para la Compañía Nacional de Petróleo de Irán (NIOC). A pesar de sanciones, Pekín compra un porcentaje dominante de las exportaciones crudas de Irán debido a los descuentos significativos que ofrece el crudo iraní frente a alternativas globales. Según Vortexa Analytics, estas compras representan el 97% del flujo de ventas petroleras de Teherán, aunque recientes datos muestran que China ha reducido el volumen de importaciones debido a inventarios altos y restricciones regulatorias.

A pesar de que el comercio persiste mediante mecanismos de relabeling y rutas alternativas para eludir sanciones, esta red solo puede ser sostenida por el vínculo entre el actual gobierno iraní y el gobierno de Xi Jinping. Una posible caída del régimen abre incógnitas sobre la continuidad de este comercio bilateral.

Qué puede pasar con el precio del petróleo

Las tensiones internas en Irán y la posibilidad de un cambio de régimen han generado nerviosismo en los mercados globales del petróleo. En los últimos días, los precios del crudo han mostrado volatilidad, subiendo en respuesta a temores de interrupciones en el suministro y cayendo cuando disminuyeron los riesgos de acción militar internacional. La sensibilidad de los mercados se acentúa especialmente por la importancia del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 25% del petróleo mundial transportado por mar.

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De acuerdo con estimaciones de JP Morgan, un cierre o interrupción prolongada como respuesta a las amenazas externas podría desencadenar un aumento de 120 dólares por barril, casi el doble de su valor actual (63,30 dólares). En cambio, una transición política ordenada y una apertura comercial podrían amortiguar esa presión a largo plazo.

"La capacidad de Irán para causar caos en los mercados petroleros es significativa si decide tomar medidas drásticas", señaló Dan Pickering, fundador y director de inversiones de Pickering Energy Partners, a CNN.

Además, el mercado mundial también se vería perjudicado sí escalara un conflicto a escala regional alrededor del Estrecho de Ormuz debido a que, por medio de ese pasaje marítimo, pasa el 20% del gas natural licuado. Una potencial guerra en la zona provocaría un salto en los precios del gas en todo el mundo.

Posible rebelión de los trabajadores de petróleo

Un factor adicional de riesgo es la posible participación de los trabajadores del sector petrolero en las protestas. Si los empleados petroleros se unieran a las movilizaciones o decretaran huelgas, el impacto podría ser profundo.

En 1978, las huelgas petroleras jugaron un papel decisivo en el colapso de la monarquía deh Shá Mohammad Reza Pahlaví. En la actualidad, aunque no hay confirmación de disturbios generalizados en las regiones productoras, cualquier paralización de la mano de obra podría reducir las exportaciones y generar presiones adicionales sobre un mercado ya volátil, con implicancias directas para la economía interna y los ingresos del Estado.