Aunque posee hongos sagrados y saberes milenarios, México impide investigar psicodélicos con valor terapéutico por una ley heredada del prohibicionismo
En medio de un auge global por el uso terapéutico de psicodélicos, especialistas advierten que México se encuentra rezagado debido a una legislación que prohíbe su estudio. A pesar de contar con una vasta biodiversidad y una tradición ancestral de medicina con plantas psicoactivas, la Ley General de Salud impide la investigación formal de sustancias como la psilocibina, utilizada históricamente en comunidades indígenas.
"En México, estamos sentados sobre una mina de oro de conocimiento tradicional y biodiversidad, pero atados de manos para investigarlo", declaró la bióloga Alejandra Ortiz Medrano en entrevista con WIRED. Para la especialista en ecología evolutiva, México tiene la oportunidad de unir ciencia y tradición, siempre que se eliminen las barreras legales heredadas de la política prohibicionista de los años setenta.
El llamado "renacimiento psicodélico" comenzó en 2006 con un estudio de la Universidad Johns Hopkins que reportó beneficios emocionales duraderos tras experiencias controladas con psilocibina. Desde entonces, centros de investigación en Estados Unidos y Europa han retomado estudios suspendidos durante casi 40 años. Ortiz Medrano destacó que, a diferencia de antidepresivos tradicionales, los tratamientos con psicodélicos se basan en una o dos sesiones acompañadas de terapia, con efectos pudiendo mantenerse por más de seis meses.
"El futuro tiene que ser uno donde el usuario no sea juzgado, sino atendido con ciencia, no con moralina", afirmó la investigadora, quien propone una reforma a la Ley General de Salud para permitir el desarrollo de protocolos científicos sobre estas sustancias.
Ortiz Medrano también advirtió sobre las consecuencias del turismo psicodélico y el impacto ambiental en zonas como Huautla, el desierto de Wirikuta y la región del sapo en Sonora. "Existe un turismo extractivista brutal", señaló, en referencia al aumento de ceremonias no reguladas que extraen saberes y recursos sin considerar a las comunidades locales.
Otro punto que genera preocupación es la comercialización sin control científico. En el mercado "gris" mexicano se ofrecen retiros para extranjeros por hasta 20 mil dólares, mientras empresas internacionales especulan en bolsa ante una posible legalización. "Ya es impagable", sentenció Ortiz Medrano, quien cuestiona si la industria farmacéutica sabrá integrar estos tratamientos que no requieren consumo crónico, lo cual desafía su modelo de negocio.
En su libro "Un trip de ciencia psicodélica" (Planeta, 2025), Ortiz Medrano analiza el contraste entre evidencia científica, tradición indígena y regulación prohibicionista. "Necesitamos dejar de criminalizar y empezar a tratar el consumo, problemático o no, desde una perspectiva de salud y derechos humanos", concluyó.