A 11 años del caso Nisman, la investigación revisa peritajes, testimonios y nuevas pistas sobre inteligencia militar sin autores identificados
El 18 de enero de 2015, el fiscal argentino Alberto Nisman fue hallado sin vida en el baño de su departamento en Buenos Aires. La noticia conmocionó a la sociedad argentina y tuvo repercusión internacional, no solo por el cargo que ocupaba sino por el contexto en el que ocurrió: cuatro días antes, había denunciado a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por encubrimiento en la causa AMIA, y debía declarar ante el Congreso al día siguiente. Once años después, la causa judicial por su muerte sigue abierta, sin juicio ni autores materiales identificados.
La investigación por la muerte de Nisman se extendió a lo largo de tres gobiernos, distintos fueros judiciales y múltiples pericias, con cambios en las hipótesis centrales. Inicialmente caratulada como "muerte dudosa", el expediente fue transferido en 2016 al fuero federal, que lo investiga actualmente como un homicidio. La Gendarmería Nacional concluyó en un informe pericial que la muerte del fiscal fue producto de un asesinato, pero esta conclusión no derivó en una sentencia ni en la identificación de los autores del hecho.
En partir de 2023, la investigación sumó una nueva línea centrada en el posible rol de una red clandestina de inteligencia militar. El fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini comenzaron a citar a 300 agentes del Ejército argentino que cumplían funciones durante la gestión de César Milani como jefe de la fuerza. Según documentos judiciales, varios de estos espías tenían sus teléfonos activos cerca del domicilio de Nisman la noche del 18 de enero de 2015. Las autoridades investigan si esta estructura operaba como una "Side paralela", es decir, una red ilegal de inteligencia interna, prohibida por la legislación argentina desde 1983.
Como parte del mismo expediente, también figura la acusación contra el asesor informático Diego Lagomarsino, procesado como partícipe necesario por haber entregado el arma calibre 22 hallada junto al cuerpo. También permanecen procesados cuatro custodios de Nisman, imputados por incumplimiento de deberes y encubrimiento agravado.
En paralelo, el expediente incluye cuestionamientos al procedimiento judicial realizado en el lugar del hallazgo. Según consta en la causa, 88 personas ingresaron al departamento del fiscal la noche del suceso, contaminando la escena. Entre ellos se encontraba un espía que elaboró un informe sin autorización judicial. También figura la presencia del entonces secretario de Seguridad, Sergio Berni, quien mantuvo 44 comunicaciones con la presidenta Fernández de Kirchner desde el sitio.
La denuncia original presentada por Nisman, centrada en un supuesto pacto entre el gobierno argentino e Irán para desactivar alertas de Interpol contra los acusados del atentado a la AMIA, fue reabierta y elevada a juicio oral. De todas maneras, ese proceso también se encuentra estancado, sin una fecha definida.
Tras cumplirse 11 años de la muerte del fiscal, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) expresó: "A 11 años del asesinato del fiscal Alberto Nisman, reafirmamos nuestro compromiso inclaudicable con la verdad, la justicia y la memoria". La Justicia argentina, no obstante, aún no pudo dar una respuesta concluyente sobre lo que ocurrió esa noche en Puerto Madero.