Donald Trump impulsa el Consejo de Paz, una organización intergubernamental con poder centralizado y membresía millonaria, presentada en Davos
Lo que empezó como una iniciativa encabezada por un pequeño grupo de líderes mundiales para supervisar el alto al Fuego en Gaza se convirtió en una herramienta geopolítica para Donald Trump, no solo para poner fin a la guerra, sino también para herir de muerte al multilateralismo. El presidente de Estados Unidos presentó el Consejo de Paz como una iniciativa internacional con el objetivo de garantizar una "paz duradera" en regiones afectadas por conflictos.
Según la Carta fundacional, el Consejo busca "promover la estabilidad, restaurar una gobernanza fiable y legítima, y asegurar una paz duradera", sin mencionar directamente a Gaza como en una primera oportunidad. El jueves 22 de enero, el presidente encabezará una ceremonia en Davos en el contexto del Foro Económico Mundial para reunir a todos los líderes convocados quienes firmarán el acuerdo.
[img1]
Inicialmente concebido como una entidad para supervisar un plan de alto el fuego en Gaza —acordado mediante la Resolución 2803 de la ONU en noviembre de 2025—, el Consejo de Paz fue impulsado por el mandatario estadounidense para lograr tener la potestad de intervenir en conflictos globales con independencia de mandatos internacionales, lo que sin duda genera tensiones con el marco legal del derecho internacional y la propia ONU.
La organización está diseñada alrededor de un liderazgo central: Donald Trump es presidente vitalicio del Consejo de Paz y posee amplios poderes ejecutivos. Entre sus facultades están: invitar y excluir miembros, resolver empates, vetar decisiones, manejar fondos y crear subcomités. También designa a su sucesor sin requerir aprobación externa.
La Carta establece que el Consejo estará compuesto por Estados invitados, representados por sus jefes de Estado o de gobierno. Las decisiones se toman por mayoría, pero todas deben ser validadas por el presidente. Además, el presidente puede vetar cualquier resolución adoptada por el Comité Ejecutivo o el Consejo.
Hasta el 20 de enero, se había invitado a 60 países. Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Hungría, Argentina, Bielorrusia, Vietnam y Kazajistán figuran entre los que aceptaron públicamente. Francia rechazó la invitación, siendo el primer y único país hasta ahora en rechazarla. Israel, India, Turquía y otros actores internacionales confirmaron haber recibido invitaciones.
[img2]
Una de las invitaciones más polémicas fue la dirigida a Rusia. Sin embargo, Moscú aun está evaluando "todos los matices", declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
La membresía ordinaria tiene una duración de tres años. De todas formas, cualquier país que aporte al menos mil millones de dólares durante el primer año puede convertirse en miembro permanente. Esta contribución debe realizarse antes de cumplido un año desde la entrada en vigor de la Carta, condición que ha generado polémica entre diplomáticos y expertos legales por su naturaleza excluyente y su similitud con esquemas de financiación piramidal.
Aunque la Carta solo contempla como miembros a Estados, Trump designó a varias figuras para comités ejecutivos y subcomités. Entre los miembros destacados están el yerno y asesor de Trump, Jared Kushner; el exprimer ministro británico, Tony Blair; el secretario de Estado, Marco Rubio; el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga; el funcionario estadounidense, Steve Witkoff; el empresario multimillonario, Marc Rowan; y el viceconsejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Robert Gabriel. Estas figuras no poseen derecho a voto en el Consejo, pero sí desempeñan funciones administrativas o estratégicas.
El Consejo de Paz cuenta con un Comité Ejecutivo presidido por un director general nombrado por Trump. Este cuerpo toma decisiones administrativas y operativas mensuales. Todas sus acciones pueden ser vetadas por el presidente en cualquier momento.
Además, existe una Junta Ejecutiva para Gaza, encargada de aplicar la segunda fase del plan de paz: supervisar el desarme de Hamás y coordinar la reconstrucción. Esta junta incluye representantes de Egipto, Catar, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Israel, junto con políticos y tecnócratas palestinos.
[img3]
La Carta evita mencionar explícitamente a la ONU, pero declara que la paz exige "alejarse de los enfoques e instituciones que con demasiada frecuencia han fracasado". Trump ha criticado abiertamente a Naciones Unidas, sugiriendo que el Consejo de Paz podría competir con ella. Consultado por el Washington Post sobre si busca reemplazar a la ONU, Trump respondió: "Podría ser". Muchos analistas apuntan a que el Consejo podría convertirse en un desafío directo a la ONU si llega a obtener suficiente apoyo, especialmente contra el Consejo de Seguridad de la ONU, el organismo más poderoso a escala mundial.