Autoridades califican la Tumba 10 de Huitzo como el hallazgo zapoteca más relevante en diez años por su conservación y valor histórico
Autoridades culturales y arqueológicas destacaron recientemente el hallazgo de una tumba zapoteca por su valor histórico, arquitectónico y simbólico. Es considerado el descubrimiento arqueológico más relevante realizado en México durante la última década, debido a la información que aporta sobre esta civilización mesoamericana.
El vestigio corresponde a la Tumba 10 de Huitzo, localizada en Valles Centrales del estado de Oaxaca, y data aproximadamente del año 600 de la era actual, periodo conocido como Clásico Tardío. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló que el hallazgo sobresale por su arquitectura, su nivel de conservación y los datos que aporta sobre la organización social y los rituales funerarios zapotecos. Durante una publicación en X el 24 de enero de 2026, la mandataria lo calificó de representar "la grandeza de México".
Dicho descubrimiento fue resultado de una denuncia por saqueo registrada en 2025. La atención del caso quedó a cargo de la Secretaría de Cultura mediante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Desde entonces, un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca desarrolla trabajos de conservación, protección e investigación en el sitio arqueológico.
Las labores incluyen la estabilización de la pintura mural, así como análisis cerámicos, iconográficos y epigráficos. También se realizan estudios de antropología física sobre los restos óseos recuperados. De acuerdo con la información proporcionada, estos trabajos permitirán ampliar el conocimiento sobre los símbolos, rituales y prácticas funerarias de la cultura zapoteca.
Según el comunicado oficial del INAH, el hallazgo destaca por la presencia de elementos escultóricos y pintura mural, además de frisos y lápidas con inscripciones calendáricas. La institución indicó que estas representaciones simbólicas se encuentran vinculadas con poder y muerte, lo cual sitúa a la Tumba 10 de Huitzo entre los descubrimientos más relevantes del patrimonio arqueológico nacional.
El acceso al recinto funerario presenta una iconografía asociada al tránsito entre el mundo terrenal y el ámbito divino. En el umbral destaca la figura de un búho, ave que en la tradición zapoteca simboliza la noche y la muerte. El pico del animal cubre un rostro estucado y pintado, de acuerdo con los especialistas, podría tratarse del retrato de un antepasado al cual estuvo dedicada la tumba, el cual habría funcionado como intermediario simbólico entre sus descendientes y las deidades.
El carácter sagrado del espacio se refuerza con un friso superior compuesto por lápidas grabadas con nombres calendáricos, elemento que vincula la identidad del ocupante con el tiempo sagrado. En las jambas laterales se observan figuras de un hombre y una mujer con tocados y objetos en las manos, quienes, según los investigadores, pudieron desempeñar un papel de guardianes del recinto.
En el interior de la cámara funeraria se conservan fragmentos de pintura mural realizados directamente en el sitio. La escena muestra una procesión de personajes que portan bolsas de copal y avanzan hacia la entrada de la tumba, pintados en tonos ocre, blanco, verde, rojo y azul, lo que refuerza la interpretación ritual del espacio.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, afirmó tratarse de un descubrimiento excepcional por su estado de conservación y por lo que revela sobre la cultura zapoteca: su organización social, sus rituales funerarios y su cosmovisión, preservados tanto en la arquitectura como en la pintura mural. Añadió que el hallazgo constituye "una muestra contundente de la grandeza milenaria de México, que hoy se investiga, se protege y se comparte con la sociedad".