Kevin Warsh fue nominado por Trump para liderar la Fed. Su postulación genera dudas por sus posibles intenciones de atentar contra la independencia de la Reserva Federal
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 30 de enero la nominación del economista Kevin Warsh para presidir la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal (FED), en reemplazo de Jerome Powell, el némesis de Trump. De ser confirmado por el Senado, Warsh asumiría el cargo en mayo, cuando finaliza el mandato de Powell.
Trump compartió el anuncio a través de la red Truth Social, destacando que Warsh "fue el gobernador más joven de la historia de la Fed" y que "no tengo duda de que pasará a la historia como uno de los GRANDES presidentes de la Fed, tal vez el mejor". También subrayó su experiencia previa como asesor económico en la administración de George W. Bush y su vínculo actual con el Hoover Institution, centro de pensamiento conservador en California.
Warsh, de 55 años, ya fue considerado por Trump para liderar la Reserva Federal en 2017 cuando Powell obtuvo el puesto. Su nueva designación llega en un momento en que se encuentra en juego la independencia del banco central estadounidense, tras múltiples presiones de la administración Trump para acelerar la baja de tasas de interés.
La nominación ocurre tras meses de tensiones entre Trump y Powell, a quien el presidente ha acusado de corrupción por la renovación del edificio Marriner S. Eccles, sede principal de la Fed. El 11 de enero, el Departamento de Justicia le envió una citación a Powell para que de explicaciones por un supuesto sobrecosto de 400 millones de dólares en la renovación del edificio. Por su parte, Powell declaró que las acciones legales forman parte de una campaña de presión política. "La amenaza de cargos penales es una consecuencia de que la Reserva Federal fije las tasas de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que servirá al público", afirmó.
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Esta no es la primera vez que la Casa Blanca acusa a un funcionario de la Fed de algún delito. En agosto de 2025, la gobernadora Lisa Cook fue destituída por el presidente Trump por presunto fraude hipotecario. Sin embargo, la defensa de Cook le permitió seguir en el cargo. Aun así, continúa abierta la batalla legal para remover a la gobernadora de la Fed.
Kevin Warsh fue miembro del directorio de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, cargo que asumió a propuesta del entonces presidente George W. Bush. Durante la crisis financiera de 2008, actuó como enlace entre la Fed y Wall Street. Su trayectoria incluye trabajos en Morgan Stanley y en la Casa Blanca, además de su vínculo familiar con la familia Lauder, fundadora de Estée Lauder, lo cual ha fortalecido su cercanía con figuras influyentes del Partido Republicano.
Warsh ha defendido una política monetaria orientada al crecimiento, sin descuidar los riesgos inflacionarios. En abril de 2025, criticó el rol expansivo del banco central al advertir que "las incursiones en otros ámbitos han conducido a errores sistemáticos en la conducción de la política macroeconómica". La crítica apunta al involucramiento de la Fed en temas como el cambio climático y la inclusión social. Además, ha cuestionado el tamaño del balance de la Fed (de aproximadamente 6,7 billones de dólares), argumentando que este activismo facilita la "irresponsabilidad fiscal" del Congreso.
Desde su salida de la Fed en 2011, Warsh ha expresado escepticismo sobre políticas de intervención agresiva y ha respaldado posturas similares a las de Alan Greenspan, expresidente de la Fed en los 90, centradas en el aumento de productividad sin presiones inflacionarias. En la actualidad, la Reserva Federal mantiene las tasas entre 3,5% y 3,75%, aunque Warsh ha manifestado apertura a más recortes, una posición afín a la postura de Trump, quien ha insistido en llevarlas al 1%.
Ahora, Warsh deberá comparecer ante el Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado para ser interrogado sobre su política monetaria y su visión de la independencia del banco central. Si el comité da luz verde, el pleno del Senado debe votar su confirmación.
Su confirmación podría redefinir el rumbo del banco central en medio de una división interna entre los defensores del control inflacionario y quienes priorizan la recuperación del mercado laboral. De hecho, se espera que Warsh enfrente un proceso desafiante debido a las tensiones políticas actuales sobre la autonomía de la Fed.