En la era Trump, las minorías y los opositores adquieren más armas, afirma estudio

Estudio de Rutgers Health revela cambios en la intención de portar y almacenar armas entre adultos negros y liberales

Un estudio de Rutgers muestra cómo las elecciones de 2024 influyeron en la percepción de seguridad y el comportamiento relacionado con armas de fuego

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2024 no solo definieron el rumbo político del país, también modificaron la manera en que ciertos sectores de la población perciben su seguridad personal y toman decisiones cotidianas relacionadas con la posesión y portación de armas de fuego. Así lo informa un estudio de Rutgers Health, publicado en la revista científica Injury Epidemiology, que analizó cambios de comportamiento en respuesta directa al proceso electoral.

La investigación fue desarrollada por el Centro de Investigación sobre la Violencia con Armas de Fuego de Nueva Jersey, con base en una muestra representativa de 1,530 adultos encuestados en dos momentos: durante las dos semanas previas a los comicios presidenciales de 2024 y en las dos semanas posteriores al inicio de 2025. El objetivo fue identificar variaciones en las actitudes y comportamientos relacionados con armas de fuego, y vincularlas con el entorno político inmediato.

Los resultados muestran un incremento significativo en la intención de comprar, portar y almacenar armas de fuego de manera más accesible, particularmente entre adultos negros y personas con creencias políticas liberales. De acuerdo con el estudio, estos grupos reportaron que su decisión fue influida directamente por los resultados electorales y por el contexto político derivado de la segunda administración del presidente Donald Trump.

"Estos hallazgos resaltan que las comunidades que se sienten directamente amenazadas por las políticas y acciones de la segunda administración de Trump reportan un mayor deseo de comprar armas de fuego, llevarlas fuera de casa y guardarlas de manera que permitan un acceso rápido", explicó Michael Anestis, director del centro de investigación de Rutgers y autor principal del estudio.

El análisis destaca que este comportamiento no responde exclusivamente a una ideología política, sino a una percepción subjetiva del entorno, el cual puede representar una amenaza para la seguridad personal. El temor está impulsado por una aparente desprotección institucional y un ambiente hostil. Esta percepción habría generado, según los investigadores, respuestas orientadas a la autoprotección, incluso entre grupos sociales que históricamente no han estado asociados con una cultura armamentista.

Uno de los sitios que fue muestra de ello se dio en las recientes protestas ant-ICE en Minneapolis, donde luego del asesinato de Renée Good y Alex Presti, muchas personas portan un arma en la calle por temor a ser detenido por un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. El operativo ya no solo apunta a los imigrantes, sino a cualquier persona que supuestamente intervenga en el trabajo de las fuerzas federales, por lo que varios ciudadanos estadounidenses han sido arrestados.

En contraste, otros sectores de la población —principalmente aquellos con menor preocupación por la democracia y quienes consideran a la delincuencia como una amenaza mayor— mostraron menor disposición a portar armas como consecuencia del resultado electoral. Esta diferencia sugiere que la confianza en el aparato gubernamental influye en la necesidad percibida de recurrir a medidas personales de defensa.

Los investigadores advierten que, si bien estas decisiones pueden estar motivadas por la búsqueda de seguridad, el aumento en la adquisición y el almacenamiento accesible de armas también puede conllevar riesgos colaterales, como el incremento de suicidios o accidentes domésticos.