Demuestran que corales de bahías extremas resisten mejor el calor climático

Investigación en Curazao revela mayor tolerancia térmica y mecanismos de adaptación en arrecifes expuestos a condiciones fluctuantes

Estudio en Curazao confirma que corales en bahías extremas muestran mayor resiliencia al estrés climático y tolerancia al calor oceánico

Los corales que habitan bahías costeras con temperaturas y condiciones ambientales fluctuantes muestran mayor resiliencia al estrés climático que aquellos ubicados en arrecifes más estables, según una investigación de la bióloga marina Sarah Solomon presentada en la Universidad de Ámsterdam. El estudio identifica mecanismos de adaptación y compensaciones energéticas en contextos de calentamiento oceánico.

La investigación, difundida por la Universidad de Ámsterdam, señala que los arrecifes de coral enfrentan deterioro acelerado debido al cambio climático y presiones locales. Solomon explicó que estos ecosistemas "proporcionan hábitat a aproximadamente el 32 % de todas las especies marinas conocidas, a pesar de ocupar menos del 0,1 % de la superficie del océano".

El análisis advierte que el aumento de temperatura y la frecuencia de olas de calor marinas intensifican eventos de blanqueamiento. En palabras de la investigadora: "A medida que los océanos se calientan y las olas de calor marinas aumentan en frecuencia e intensidad, los arrecifes de coral se ven cada vez más afectados por eventos de blanqueamiento a gran escala y mortalidad masiva".

Para examinar posibles respuestas adaptativas, el estudio utilizó las bahías costeras de Curazao como "laboratorios naturales". Estas zonas presentan aguas más cálidas y mayores fluctuaciones diarias de temperatura, pH y niveles de oxígeno, además de influencia humana intensa. Según Solomon, "Dado que corales en estas bahías más extremas están expuestos a amplia gama de condiciones ambientales, pueden ofrecer información importante sobre mecanismos de resiliencia y supervivencia en futuras condiciones oceánicas".

Dichos resultados muestran que algunas especies en bahías extremas sobreviven con mayor eficacia gracias a estrategias nutricionales flexibles y asociaciones simbióticas con algas más tolerantes al calor. También albergan comunidades microbianas vinculadas a resistencia frente al estrés ambiental. Estos corales ajustan su forma de alimentación según cambios estacionales, lo que contribuye a su funcionamiento en entornos considerados subóptimos para otros arrecifes.

El equipo realizó trasplantes experimentales entre bahías y arrecifes estables para medir capacidad de adaptación. Corales provenientes de arrecifes lograron aclimatarse a condiciones más severas y mantuvieron crecimiento, aunque con mayor gasto energético y deterioro general de salud. En contraste, los corales originarios de bahías mostraron especialización marcada y menor crecimiento cuando fueron trasladados a arrecifes más benignos.

Asimismo, el estudio identificó mayor resistencia térmica natural en corales de bahía. Una especie de arrecife incrementó su tolerancia tras exposición a condiciones extremas. Solomon afirmó: "Algunas especies pueden aumentar su tolerancia al calor en un solo año, aunque esta capacidad varía considerablemente entre especies y tiene límites claros".

La investigación concluye que entornos extremos aportan información relevante para iniciativas de restauración de arrecifes. Corales con resistencia natural podrían respaldar programas enfocados en aumentar resiliencia frente al calentamiento oceánico. Algunas bahías podrían funcionar como viveros temporales para preparar colonias antes de su reubicación en arrecifes degradados.

Sin embargo, la autora subrayó límites de estas estrategias. "Incluso los corales más resistentes al estrés tienen sus límites, y si no reducimos el cambio climático y la contaminación, también acabarán desapareciendo".

El estudio documenta que corales en bahías costeras extremas presentan mayor tolerancia al calor, flexibilidad nutricional y asociaciones simbióticas adaptativas. También evidencia costos energéticos en procesos de aclimatación y límites biológicos frente al calentamiento global y la contaminación.