Renta de autos en CDMX gana terreno en movilidad diaria con fines de semana flexibles, reuniones y traslados; Firefly advierte barreras de percepción
Durante años, la renta de autos estuvo asociada a vacaciones, aeropuertos y viajes largos. Sin embargo, ese patrón comenzó a desplazarse hacia un uso más cotidiano: fines de semana sin agenda fija, reuniones fuera de la zona habitual o semanas con mayor carga de traslados.
En una metrópoli como la Ciudad de México, donde sus habitantes dedican alrededor de 67 minutos diarios según Moovit solo en transporte público, el cambio no está en la distancia recorrida, sino en el motivo de uso. Cada vez más, el vehículo rentado se plantea como una herramienta puntual para resolver logística diaria, no como parte de un plan excepcional. El cambio de paradigma parece tener relación con las condiciones de grandes ciudades, la modernidad y un mix de elementos que propician vivir momentos agradables.
Firefly, en su blog corporativo consultado por NotiPress, plantea que el principal freno para nuevos usuarios es la percepción de que rentar debe estar vinculado a una circunstancia importante. "Uno de los bloqueos más frecuentes al pensar en una renta de auto es creer que hay que ‘aprovecharla’ al máximo. Que si no es un gran viaje, no vale la pena", señala la agencia de alquiler de automóviles.
De acuerdo con un análisis de Grand View Research sobre renta de autos en el mercado estadounidense 2025-2030, los consumidores valoran cada vez más la flexibilidad por encima de la propiedad, especialmente en entornos urbanos, donde el coste total de la propiedad del vehículo —incluyendo seguro, estacionamiento y depreciación— aumentaron significativamente después de la pandemia de Covid-19.
No obstante, existen escenarios habituales como múltiples traslados en un mismo día, reuniones sociales con horarios flexibles, fines de semana improvisados o cambios temporales en la rutina. En ese contexto, la empresa afirma que rentar un auto puede ser visto como una herramienta temporal en vez de un compromiso permanente.
Asimismo, el valor del servicio va más allá de medir la cantidad de kilómetros que se recorren, también la flexibilidad juega un rol importante. La posibilidad de ajustar horarios, evitar coordinaciones externas y recortar tiempos de traslado son parte de los beneficios de la renta de movilidad. Bajo esta lógica, el servicio funciona mejor cuando se adapta al plan real y no cuando se fuerza su uso para justificar el gasto. Así, la renta se presenta como una solución puntual frente a necesidades específicas, sin requerir la compra permanente de un vehículo.
En este contexto, Firefly apunta a ampliar el uso de la renta más allá de los viajes largos o las vacaciones. El servicio puede utilizarse para resolver necesidades específicas de movilidad en momentos puntuales, sin implicar una decisión permanente. El debate se inserta en un entorno urbano donde los tiempos de traslado y la flexibilidad de horarios influyen cada vez más en la manera en que los capitalinos organizan sus desplazamientos diarios.