Operación Espejo: enemigos en comercio, aliados en la guerra contra el narco

Ambos países lanzan operativo antidrogas pese a disputa arancelaria sin resolver

Tras semanas de tensión diplomática, ambos gobiernos refuerzan la seguridad en cinco zonas estratégicas con operaciones terrestres y marítimas conjuntas

Colombia y Ecuador desplegaron el 1 de marzo una operación militar binacional contra el narcotráfico, justo cuando atraviesan su conflicto comercial más tenso en años. Bajo el nombre de Operación Espejo, esta ofensiva conjunta combina tropas, tecnología e inteligencia en cinco zonas estratégicas de su frontera común, mientras crecen los desacuerdos arancelarios y diplomáticos.

La ofensiva fue confirmada por el Ministerio de Defensa de Colombia, explicando que se trata de un "esfuerzo operacional sin precedentes" para combatir a los grupos armados ilegales vinculados con el narcotráfico, el contrabando, la minería ilegal y la extorsión. Por su parte, el Gobierno ecuatoriano sostiene que, a pesar del conflicto bilateral, la cooperación en materia de seguridad es clave para neutralizar amenazas comunes.

Colombia desplegó más de 20.000 uniformados del Ejército, la Armada, la Fuerza Aeroespacial y la Policía Nacional en los departamentos de Nariño y Putumayo, zonas afectadas por el accionar de disidencias de las FARC y redes transnacionales de droga. Ecuador, inmerso en un conflicto armado interno desde enero, reforzó sus unidades en la frontera, según informó el presidente Daniel Noboa.

En total, ambos gobiernos acordaron intervenir cinco zonas prioritarias, cuatro terrestres y una marítima, con patrullaje constante. La operación incluye drones, antidrones, helicópteros artillados, embarcaciones fluviales y patrulleras oceánicas. El plan también cuenta con el respaldo de Estados Unidos, que colabora mediante labores de inteligencia aérea y marítima.

"El enemigo son los grupos armados, no las naciones, hemos identificado la amenaza para que no encuentre espacios seguros en ningún territorio, ni Ecuador ni Colombia", declaró el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez. Además, reveló que se creó un centro integrado de información, el cual permitirá compartir datos de inteligencia en tiempo real. El objetivo es cerrar vacíos operativos y evitar "zonas grises" en la frontera.

En los primeros tres días del operativo fueron destruidos al menos 46 laboratorios de droga, entre ellos uno en Ricaurte, Nariño, operado por disidencias de las FARC. Según el ministro, "el 60% de la droga que se incauta a nivel internacional, de acuerdo a unos cálculos, es producto de la inteligencia colombiana".

La puesta en marcha de esta operación coincide con una etapa de alta tensión en las relaciones bilaterales. El 1 de marzo también entró en vigencia un aumento del 30% al 50% en la tasa de seguridad a importaciones colombianas, decretado por Ecuador el 26 de febrero. Esta medida, según el Ministerio de Producción de Ecuador, responde a la "falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia".

En respuesta, Colombia impuso aranceles recíprocos y suspendió la venta de electricidad a Ecuador. Además, Quito elevó un 900% la tarifa para transportar crudo colombiano por su oleoducto. Las tensiones afectan el comercio, la cooperación energética y la movilidad transfronteriza.

Pese al deterioro diplomático, las autoridades insisten en que la cooperación en seguridad debe mantenerse. Ecuador capacitó a más de cuatro mil uniformados con apoyo técnico colombiano, mientras ambos gobiernos intentan sostener una coordinación operativa más allá del conflicto comercial.

La frontera de 586 kilómetros que comparten ambos países se convirtieron en un eje clave para el narcotráfico internacional. Con la Operación Espejo, Colombia y Ecuador intentan contener una amenaza común, aún en medio de fuertes desacuerdos económicos y políticos.