Cambios en la ley venezolana permiten a privados asumir contratos clave, una vía que la petrolera colombiana explora para entrar sin romper sanciones
La captura de Nicolás Maduro abrió una nueva etapa política en Venezuela que comienza a atraer el interés de empresas energéticas regionales dispuestas a explorar oportunidades de inversión. Tras años de sanciones internacionales y deterioro de infraestructura, el país vuelve a aparecer en el radar energético latinoamericano, especialmente para proyectos vinculados al gas natural y la interconexión eléctrica.
En este nuevo escenario, la petrolera estatal colombiana Ecopetrol presentó una solicitud de licencia ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Gobierno de Estados Unidos para habilitar operaciones energéticas en Venezuela. La compañía busca autorización para desarrollar negocios que incluyen compra de gas, exportación de electricidad y eventual participación en proyectos de infraestructura energética.
Colombia observa oportunidades en Venezuela en medio de cambios políticos y ante la posibilidad de restablecer mecanismos de cooperación energética suspendidos durante años. Uno de los proyectos más relevantes es la eventual reactivación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, infraestructura construida para transportar gas entre ambos países y que permanece inactiva desde hace más de una década.
La reactivación de este gasoducto depende de varios factores técnicos y regulatorios. Entre ellos se encuentran la eliminación de restricciones impuestas por Estados Unidos, la verificación de las condiciones mecánicas de la infraestructura y la disponibilidad de gas en territorio venezolano bajo el nuevo marco legal aprobado por ese país.
El intercambio energético entre Colombia y Venezuela fue una práctica habitual antes de la imposición de sanciones internacionales. En ese periodo, ambos países mantenían flujos de electricidad y gas natural mediante sistemas de interconexión que permitían complementar la oferta energética regional.
Actualmente, Ecopetrol también evalúa el papel que podría desempeñar ISA, su filial especializada en transmisión eléctrica, en la eventual recuperación de las conexiones energéticas entre ambos sistemas. La empresa posee activos vinculados a la interconexión eléctrica fronteriza, lo que podría facilitar la exportación de energía colombiana hacia Venezuela si se restablecen las condiciones operativas.
El nuevo escenario regulatorio venezolano incorporó cambios que permiten la participación de actores privados en contratos energéticos previamente firmados con Petróleos de Venezuela (PDVSA). Este mecanismo abre una vía para la participación de empresas internacionales en proyectos energéticos sin acuerdos directos con la estatal venezolana, que continúa bajo sanciones estadounidenses.
Desde la perspectiva empresarial, los acontecimientos políticos recientes modificaron el panorama para compañías interesadas en el mercado venezolano. "Lo que eran antes riesgos y que tanto le preocupaban a muchos, hoy se vuelven oportunidades", afirmó Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol, durante la presentación de resultados financieros de la compañía.
Las iniciativas planteadas por la empresa colombiana todavía dependen de decisiones regulatorias del Gobierno estadounidense y de evaluaciones técnicas sobre la infraestructura energética binacional. Mientras tanto, el cambio político en Venezuela comienza a reactivar el interés de actores regionales que analizan escenarios de inversión en uno de los países con mayores reservas energéticas del mundo.