Más de 800 mil desplazados y cientos de muertos tras los bombardeos en Líbano, bastión de Hezbollah y punto clave en la guerra Israel-Irán
Líbano enfrenta una de las ofensivas militares más intensas de su historia reciente. El Ejército israelí ha lanzado miles de bombardeos en respuesta a los ataques de Hezbollah, reactivando un conflicto que, aunque latente desde hace años, se profundizó tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei.
Según datos oficiales del Ministerio de Salud libanés, hasta el 13 de marzo se registran al menos 773 fallecidos, más de 1,500 heridos y casi un millón de personas desplazadas por la violencia. Pero, ¿por qué este país árabe se ha convertido en uno de los frentes de batalla de una guerra que se pelea en las costas de Irán?
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Para responder a esta pregunta, debemos remontarnos al origen de la milicia chiita en Líbano. El origen de Hezbollah se remonta a 1982, cuando diversas facciones formaron una resistencia armada frente a la invasión israelí del sur del país. Con apoyo de la Guardia Revolucionaria iraní, Hezbollah se consolidó en 1985 como un actor político y militar clave por su cercanía a Israel.
Desde entonces, el grupo paramilitar se ha infiltrado en la política libanesa, participando en elecciones parlamentarias y controlando carteras ministeriales, además de operar una milicia con capacidad armamentística superior a la del propio Ejército libanés.
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A lo largo de cuatro décadas, el grupo ha sido protagonista de conflictos intermitentes con Israel, incluyendo la guerra de 2006 y los enfrentamientos que resurgieron en 2023 a causa del ataque a Hamas que derivó en operaciones militares en la Franja de Gaza. El alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024 no logró sostenerse, y la actual escalada confirma la fragilidad de los acuerdos previos.
Con el ataque estadounidense-israelí del 28 de febrero contra Irán, la célula terrorista reactivó sus operativos e impulsó rápidamente a Israel a iniciar nuevas ofensiva en el sur del Líbano.
Hezbollah declaró que su ofensiva del 2 de marzo fue una respuesta directa al asesinato del líder supremo iraní durante los ataques. Desde entonces, el grupo ha perpetrado un total de 354 oleadas de ataques contra territorio israelí. Por su parte, se estima que Israel ha realizado más de 4,500 ataques aéreos en menos de dos semanas.
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Israel busca eliminar infraestructura militar de Hezbollah y crear una "zona de amortiguamiento" al norte del río Litani. La campaña militar también apunta a debilitar a Hezbollah como brazo operativo de Teherán, particularmente en el contexto del programa nuclear iraní. Ambas partes se acusan mutuamente de violar el acuerdo de noviembre de 2024.
La ubicación de Hezbollah en la frontera con Israel es una ventaja permite a Irán proyectar poder sin utilizar directamente su territorio. Esto responde a una estrategia de "defensa avanzada" basada en cuatro pilares: disuasión militar, guerra por poder (proxy), distracción de recursos israelíes y capacidad de represalia.
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Esta relación se sustenta no solo en la ideología, sino también en el apoyo material. En 2025, Estados Unidos reportó transferencias superiores a los 1,000 millones de dólares por parte de Irán a Hezbollah. Además, el grupo recibe armamento, drones y entrenamiento militar de la Guardia Revolucionaria, con apoyo logístico desde Siria, Turquía e Irak.
El impacto civil del conflicto es severo. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), cerca de un millón de personas han sido desplazadas dentro de Líbano desde el inicio de marzo. Más de 128,000 se refugian en instalaciones colectivas, mientras otras se alojan en automóviles o al aire libre.
Los ataques israelíes se concentran en tres áreas clave: los suburbios del sur de Beirut, el sur del país y el valle de la Becá. En uno de los eventos más letales, el 6 de marzo, Israel realizó más de 30 bombardeos nocturnos en la capital. Días después, el 11 de marzo, una operación conjunta entre Hezbollah e Irán desató una nueva serie de represalias israelíes.
A pesar de ser considerado el componente más fuerte del llamado "Eje de la Resistencia", la capacidad operativa de Hezbollah enfrenta una prueba crítica. Israel asegura haber eliminado a más de 350 combatientes del grupo, incluidos altos mandos como el jefe de inteligencia Hussain Makled.
Hezbollah ha dejado de publicar sistemáticamente los obituarios y fotos de sus "mártires". Analistas sugieren que esto es una estrategia psicológica para ocultar la escala real de sus pérdidas y evitar mostrar debilidad ante su base de apoyo.