
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)
Ante la falta de resultados en las negociaciones con Estados Unidos e Israel para el alto al fuego en Irán, el uranio enriquecido iraní se encuentra en la mira internacional. De acuerdo con Alexey Likhachev, director de la Corporación Estatal de Energía Atómica Rosatom, Rusia perdió la comunicación con las autoridades iraníes encargadas del programa de energía nuclear.
Rusia reportó haber perdido comunicación con las autoridades del programa nuclear iraní
A través de la agencia oficial de medios del Gobierno de Rusia, TASS, Rosatom aseguró que los bombardeos estadounidenses en la planta de energía nuclear en Natanz rompieron los canales de comunicación. Asimismo, la empresa estatal rusa informó que al menos 639 empleados connacionales permanecen en las instalaciones pese a los riesgos operativos.
Si bien Estados Unidos informó que no existen riesgos de seguridad en las instalaciones de Natanz, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) reportó daños estructurales. En una publicación de la red social X, el organismo agregó que al 3 de marzo no existen indicios de un problema de radiación por uranio en la planta.
OIEA desmiente que Irán cuenta con un proyecto para la fabricación de ojivas nucleares
El jefe del OIEA, Rafael Grossi, señaló que no hay evidencia de manufactura de armas nucleares en Irán. A través de una investigación realizada por las Naciones Unidas, el vocero informó que las acusaciones de Estados Unidos e Israel de un proyecto de desarrollo armamentista carecen de pruebas.
Rafael Grossi, director de la OIEA. Fuente: X @rafaelmgrossi
Cabe señalar que las cifras de inspección oficiales publicados por el organismo nuclear indicaron que Irán posee una cantidad estimada de 441 kilogramos de uranio. Asimismo, las instalaciones encargadas de trabajar el isótopo radiactivo reportaron 60% de uranio enriquecido, 30 puntos menor a lo requerido para la fabricación de armas de destrucción masiva.
Para el Gobierno de Estados Unidos, la Operación "Furia Épica", que mantendrá a Irán bajo ataques y vigilancia durante las próximas semanas, tiene por objeto prevenir la escalada de la presunta industria de manufactura de armamento nuclear iraní. Frente a la posibilidad de una expropiación del uranio en Irán por parte de Washington, China y Rusia reiteraron su postura: defender la soberanía iraní para generar energía eléctrica con infraestructura nuclear.
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