Pese al respaldo internacional, Argentina se opuso a un texto que denuncia efectos actuales del racismo derivado de la esclavitud africana
Argentina votó en contra de una resolución histórica de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la cual declaró la esclavitud africana como el "crimen de lesa humanidad más grave". La decisión posicionó al país en un grupo minoritario junto a Estados Unidos e Israel, en contraste con los 123 Estados que respaldaron el texto y los 52 que se abstuvieron.
El documento fue presentado el 25 de marzo de 2026 por Ghana, en representación de la Unión Africana, durante una sesión de la Asamblea General en Nueva York. La resolución subraya el impacto persistente de la trata transatlántica de esclavos y exige la devolución sin condiciones de bienes culturales y documentos históricos a los países africanos de origen. También promueve la puesta en marcha de mecanismos legales de reparación para los pueblos afectados.
Desde la representación diplomática argentina ante la ONU, liderada por Francisco Tropepi, se explicó que el texto no permitía enmiendas ni aportes previos. Según Cancillería, "el texto no estuvo abierto a ninguna modificación, aporte o sugerencia. Había que votar a libro cerrado". Esta falta de flexibilidad fue uno de los principales motivos esgrimidos por Argentina para justificar su voto negativo.
Otro punto señalado fue el desacuerdo con la idea de jerarquizar los crímenes de lesa humanidad. "La Argentina está en contra de calificar a la esclavitud como el delito de lesa humanidad más grave de la historia, dejando otros por fuera. La resolución tiene muchas subjetividades a las que no nos adherimos", informaron en el gobierno argentino. En esa línea, diversos países europeos optaron por la abstención, aduciendo objeciones legales similares.
A nivel político, el canciller Pablo Quirno compartió un mensaje de la diputada Sabrina Ajmechet para respaldar la postura argentina: "En la ONU se discutió algo más complejo que ‘estar contra la esclavitud’: se intentó imponer una lectura que jerarquiza culpas históricas según una agenda ideológica. Argentina no entró en ese juego y no hay esclavitudes ‘peores’ y otras tolerables, basta de narrativa woke".
La resolución fue respaldada por organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, que calificó el texto como "un paso trascendental hacia el reconocimiento legal y la reparación para quienes han sufrido los daños persistentes de la esclavitud en todo el mundo". Además, destacó: "inicie el camino hacia la justicia para los africanos y las personas de ascendencia africana".
Durante la sesión, el canciller de Ghana, Samuel Ablakwa, defendió la propuesta señalando: "La historia no desaparece cuando se ignora. La verdad no se debilita cuando se retrasa y la justicia no expira con el tiempo".
La postura argentina repite un patrón de votaciones recientes en las que el país se alineó con Estados Unidos e Israel, como ocurrió con resoluciones sobre Palestina, el embargo a Cuba o la violencia contra mujeres. En este caso, el rechazo también coincidió con la oposición de estos dos países.