El Omega 3, colina, antioxidantes y hábitos saludables mejoran la concentración, memoria y rendimiento mental en la vida diaria según especialista
La alimentación influye de forma directa en la concentración, la memoria y el rendimiento cognitivo, junto con hábitos diarios como el descanso y la actividad física. Nutrimentos como omega 3, colina, antioxidantes y ácido fólico forman parte de los elementos asociados con el funcionamiento adecuado del cerebro, de acuerdo con información compartida para NotiPress por la especialista en nutrición Delia Guadalupe Estrada Palafox.
En la actualidad, mantener la atención representa un desafío ante factores como notificaciones constantes, uso de redes sociales, multitarea, estrés y falta de descanso. En ese contexto, la especialista indicó que "la alimentación, junto con hábitos saludables, puede ser un apoyo importante para el buen funcionamiento del cerebro".
Entre los nutrimentos con mayor respaldo se encuentra el omega 3, una grasa presente en pescados grasos como salmón, sardina y atún, además de nueces, almendras y semillas. Este compuesto se relaciona con el aprendizaje, la memoria y el enfoque mental. Incluir pescado al menos dos veces por semana permite integrar este nutrimento de forma práctica en la dieta.
La colina también participa en funciones cognitivas clave, aunque suele recibir menor atención. Este nutrimento está vinculado con procesos de aprendizaje y retención de información. Se encuentra principalmente en la yema del huevo, así como en leguminosas y verduras como el brócoli. Su consumo regular contribuye al desempeño mental.
Los antioxidantes cumplen una función de protección frente al desgaste asociado con el estrés, el cansancio y el paso del tiempo. Están presentes en frutos rojos como fresas, arándanos, frambuesas y uvas, además del chocolate con al menos 70% de cacao. Bebidas como el té verde y el café, en cantidades moderadas, también pueden favorecer el estado de alerta. Según el texto, "de una a dos tazas de té verde al día suelen ser cantidades adecuadas para la mayoría de las personas".
El ácido fólico o vitamina B9 interviene en el procesamiento de información y el mantenimiento del rendimiento mental. Se encuentra en verduras de hoja verde como espinaca y acelga, así como en leguminosas y alimentos fortificados. Integrar estos productos de forma habitual forma parte de una alimentación orientada al cuidado cognitivo.
Los hábitos diarios complementan el impacto de la alimentación. Dormir entre seis y ocho horas y realizar al menos 150 minutos de actividad física semanal favorecen la energía y claridad mental. Además, actividades como la lectura diaria durante 20 a 30 minutos y ejercicios de agilidad mental contribuyen a mantener activa la función cognitiva.
Cada etapa de la vida requiere ajustes específicos en la alimentación. Por ello, la especialista recomendó acudir con un nutriólogo para recibir orientación personalizada acorde a las necesidades individuales.