Ante empresarios, el Gobierno expuso las razones detrás del repunte inflacionario y sostuvo que los precios volverán a desacelerarse
La inflación volvió al centro de la agenda oficial y empujó a Javier Milei a hablar sin rodeos. Tras conocerse el dato de marzo, el Presidente pidió calma y vinculó ese mensaje con la necesidad de evitar reacciones apresuradas frente a una suba que el Gobierno considera transitoria.
Durante el cierre del AmCham Summit, Milei reconoció que el 3,4% mensual estuvo por encima de lo esperado por la Casa Rosada. El dato ubicó a la inflación de marzo como el registro más alto en un año, según reportes periodísticos publicados tras la difusión del índice.
El mandatario ya había marcado su posición en sus redes sociales y luego la sostuvo ante empresarios. "El dato es malo. No nos gusta, ya que la inflación nos repugna", escribió primero, antes de ampliar su explicación durante el encuentro organizado por AmCham.
Lejos de cambiar el eje de su discurso, Milei colocó a la inflación como tema principal del foro. "Tendríamos un montón de cosas muy buenas para hablar el día de hoy, pero como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas que hace la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna voy a hablar de inflación".
El motivo central de su pedido de paciencia fue político y económico a la vez. Según explicó, una reacción impulsiva frente al dato podía derivar en decisiones equivocadas y en un apartamiento de la hoja de ruta oficial, basada en equilibrio fiscal y política monetaria restrictiva.
La suba del IPC tuvo, según Milei, varios factores concretos detrás que presionaron sobre los precios en marzo. Entre ellos mencionó el impacto estacional de educación, la suba de la carne, el aumento de combustibles y la caída previa en la demanda de dinero.
Con ese escenario, el Presidente resumió su mensaje con una advertencia y una promesa. "Hay que tener paciencia, cuando uno se desespera toma decisiones incorrectas. Además tengo una buena noticia: La demanda de dinero está subiendo". Con esa frase, buscó transmitir que el repunte inflacionario no altera la estrategia económica del Gobierno.
La explicación oficial también incluyó referencias a shocks previos y tensiones políticas que, según Milei, afectaron la dinámica económica durante el último año. En paralelo, insistió en que los indicadores de actividad muestran señales de mejora y el crédito comenzó a recomponer capital de trabajo.
Esa lectura fue acompañada por una defensa cerrada del ajuste fiscal y de la ortodoxia monetaria. Milei sostuvo que no habrá cambios de rumbo pese al mal dato y reforzó que el recorte del gasto seguirá en pie como condición para bajar impuestos y sostener la desinflación.
Antes de cerrar, el Presidente dejó la frase que buscó ordenar expectativas hacia los próximos meses. "Superados todos los efectos adicionales, la inflación va a caer", afirmó. Así, el Gobierno intentó explicar el salto de marzo, sostener la calma social y reafirmar que mantendrá sin cambios su programa económico.