Trump eleva la presión sobre Israel durante la tregua con Líbano, mientras Netanyahu sostiene que mantendrá ataques preventivos en frontera sur libanesa
Israel y Líbano iniciaron una tregua de 10 días impulsada por Estados Unidos, con el objetivo de suspender las hostilidades y abrir una nueva etapa de contactos políticos. El anuncio colocó a Donald Trump en el centro de la mediación, luego de comunicar que habló con el presidente libanés Joseph Aoun y con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu para cerrar el entendimiento.
El alto al fuego entró en vigor el 16 de abril, después de contactos directos celebrados en Washington al inicio de la semana, los primeros en décadas entre Israel y Líbano. Horas después del anuncio inicial, el presidente estadounidense informó en Truth Social que invitará a Netanyahu y a Aoun a la Casa Blanca para sostener nuevas conversaciones de paz.
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"Invitaré al primer ministro de Israel, Bibi Netanyahu, y al presidente del Líbano, Joseph Aoun, a la Casa Blanca para las primeras conversaciones significativas entre Israel y el Líbano desde 1983", comentó.
Horas después, el Ejército libanés denunció nuevos ataques por parte de Israel. A través de un comunicado, las Fuerzas Armadas afirmaron haber registrado "varios ataques israelíes, además de bombardeos intermitentes que han afectado una serie de pueblos".
Ante esto, el Ejército solicitó a los libaneses a abstenerse de regresar a sus hogares. Luego de anunciarse la tregua, miles de familias comenzaron a regresar al sur del país y a suburbios de Beirut en medio de una devastación severa en viviendas e infraestructura.
A raíz de estos hechos, Trump elevó el tono, particularmente frente a Israel, al afirmar que Washington impedirá nuevos bombardeos sobre territorio libanés. En redes sociales publicó: "Israel ya no bombardeará el Líbano. Estados Unidos les ha prohibido hacerlo. ¡Es suficiente!".
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Netanyahu aceptó la tregua de 10 días, pero mantuvo una línea de seguridad distinta sobre el terreno. El gobierno israelí dejó claro que conservará libertad de desplegar acciones militares bajo ciertas condiciones y que sus tropas permanecerán estacionadas a 10 kilómetros de profundidad en el sur del Líbano. "Estamos aquí y no nos vamos a ir", subrayó Netanyahu.
El gobierno israelí ha sido explícito al declarar que atacará si se siente amenazado por Hezbolá, grupo que no fue parte formal del acuerdo firmado entre estados y que ha prometido resistir la presencia de soldados israelíes en su territorio.
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Hezbolá ha señalado que respetará el alto el fuego siempre y cuando Israel detenga totalmente todas sus acciones hostiles en territorio libanés. Ante los ataques israelíes denunciados por el Ejército libanés, el grupo chiita ha mantenido cautela, pero también afirmó que se encuentra "con el dedo en el gatillo" si Israel viola los términos de la pausa.
La posición israelí se completó con declaraciones previas de su ministro de Defensa, Israel Katz, quien señaló que mantendrán el control de la zona ocupada de Líbano que se extiende hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera con Israel. También afirmó que las casas en aldeas libanesas cercanas a la frontera serían demolidas.