Billetes vs pantallas: La dualidad de México entre el efectivo y los pagos digitales

Pagos digitales ganan terreno en México mientras el efectivo mantiene su dominio

Los pagos digitales avanzan en México con más operaciones SPEI, pero el efectivo aún domina y mantiene abierta la brecha frente a otras regiones como Asia

Pagar desde el celular dejó de ser una práctica aislada en México y empezó a formar parte de la vida diaria de más personas. La comida, los servicios, el envío de dinero a familiares y la división de cuentas ya pueden resolverse con transferencias inmediatas, en un cambio que también comienza a modificar la inclusión financiera, la formalización económica y la seguridad de las transacciones.

En México, ese avance ocurre de manera sostenida, aunque todavía convive con una fuerte dependencia del efectivo. Mientras en varios países de Asia los pagos digitales se usan de forma casi universal, desde mercados callejeros hasta transporte público, el mercado mexicano mantiene una transición más gradual, con infraestructura disponible pero con obstáculos que todavía frenan una adopción plena.

De acuerdo con el Banco de México, el SPEI (Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios) superó los 6,000 millones de operaciones en 2025. Esa cifra confirma un crecimiento sostenido de doble dígito durante los últimos años y muestra un cambio estructural en los hábitos de pago. Cada vez más usuarios optan por transferencias electrónicas disponibles las 24 horas, en tiempo real y también para operaciones cotidianas de bajo monto.

En este sentido, Asia se presenta como un caso bastante contrastante en la integración de los pagos a la vida diaria. En China, por ejemplo, el uso digital se incorporó de manera casi invisible gracias a ecosistemas interoperables y a experiencias simplificadas para el usuario. En México, ese escenario todavía está en construcción, aunque el aumento de operaciones refleja una oportunidad concreta para acelerar la adopción.

Dentro de ese proceso, Sistema de Transferencias y Pagos (STP) se consolidó como un habilitador para empresas, fintech y plataformas digitales al facilitar la conexión con infraestructuras como SPEI. Su tecnología permite automatizar pagos, conciliaciones y cobros en tiempo real. Ese esquema contribuyó a que miles de empresas operen sin depender del efectivo o de procesos manuales.

"México no necesita replicar el modelo chino, pero sí entender los principios que lo hicieron exitoso: generar incentivos claros para todos los participantes entre usuarios, comercios, bancos y fintechs, simplificar la experiencia al máximo y apostar por una educación financiera masiva", comentó Roxana Patiño, directora ejecutiva de finanzas y administración en STP, a NotiPress.

La especialista señaló que las transacciones digitales ofrecen una ventaja frente al efectivo porque dejan un registro de cada movimiento. Ese seguimiento permite a los usuarios tener mayor control sobre sus gastos e identificar patrones de consumo.

Aun así, el uso de dinero físico conserva un peso dominante en el país. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, alrededor del 80% de las transacciones en México todavía se realizan en efectivo. Esa proporción exhibe una brecha entre la disponibilidad de herramientas digitales y su adopción cotidiana. La diferencia con mercados más avanzados no depende solo de la tecnología, sino también de factores como la educación financiera, la confianza del usuario, la facilidad de uso y la fragmentación de las soluciones de pago.

"Al mismo tiempo, es fundamental construir confianza, tanto tecnológica como institucional, y desarrollar casos de uso que realmente se integren en la vida cotidiana de las personas. La digitalización de los pagos no es solo un tema financiero; es un cambio social, cultural y económico que redefine la manera en que las personas interactúan con su dinero", concluyó Roxana.