Una investigación de Mayo Clinic halló que una proteína asociada al Parkinson acelera hasta 20 veces el avance del Alzheimer en mujeres, pero no en hombres
La enfermedad de Alzheimer no avanza igual en todas las personas. Un nuevo estudio de Mayo Clinic apunta a una diferencia importante entre mujeres y hombres. La investigación encontró que, en mujeres con Alzheimer que además presentaban niveles anómalos de una proteína asociada al Parkinson, los cambios cerebrales vinculados con la enfermedad progresaron hasta 20 veces más rápido.
El hallazgo pone atención en la alfa-sinucleína, una proteína relacionada con el Parkinson, que podría acelerar el curso del Alzheimer cuando aparece junto con otros cambios propios de esta enfermedad. Según el estudio, esta interacción también podría aportar pistas sobre una diferencia conocida desde hace años: las mujeres representan casi dos tercios de las personas que viven con Alzheimer en Estados Unidos.
La investigación fue encabezada por Kejal Kantarci, neurorradióloga de Mayo Clinic y autora sénior del estudio. Su equipo utiliza imágenes del cerebro para seguir cómo avanza el Alzheimer con el paso del tiempo. En ese contexto, la especialista señaló que "reconocer estas diferencias específicas por sexo podría ayudarnos a diseñar ensayos clínicos más dirigidos y, en última instancia, estrategias de tratamiento más personalizadas".
Kantarci agregó: "Cuando observamos cambios relacionados con la enfermedad que evolucionan a ritmos tan diferentes, no podemos seguir abordando el Alzheimer como si se comportara exactamente igual en todas las personas. Las patologías asociadas pueden influir en el proceso de la enfermedad".
El Alzheimer se caracteriza por la acumulación de tau, una proteína que puede formar depósitos anómalos en el cerebro. Muchas personas que atraviesan este proceso también desarrollan una acumulación anormal de alfa-sinucleína, relacionada con trastornos como Parkinson y demencia con cuerpos de Lewy. Aunque ambas proteínas están presentes de forma natural en el cerebro, en enfermedades neurodegenerativas pueden alterarse y acumularse. Cuando eso ocurre, se dificulta la comunicación entre células cerebrales y aumenta el deterioro cognitivo.
Para conocer mejor esta relación, los investigadores analizaron datos de 415 participantes de la Alzheimer’s Disease Neuroimaging Initiative, un proyecto nacional que sigue cambios cerebrales a lo largo del tiempo. Los participantes se sometieron a pruebas de líquido cefalorraquídeo para detectar alfa-sinucleína anómala y a estudios repetidos de imagen cerebral para medir cambios en la acumulación de tau. Cerca del 17% mostró señales de alfa-sinucleína anómala.
Entre quienes ya tenían cambios relacionados con Alzheimer y también alteraciones de alfa-sinucleína, las mujeres acumularon tau con mucha más rapidez que los hombres con el mismo patrón de proteínas. Esa diferencia fue uno de los resultados centrales del estudio.
Elijah Mak, primer autor del trabajo e investigador en neuroimagen de Mayo Clinic, afirmó: "Esto abre una dirección completamente nueva para comprender por qué las mujeres soportan una carga desproporcionada de demencia". También añadió: "Si logramos desentrañar los mecanismos detrás de esta vulnerabilidad, podríamos identificar dianas terapéuticas que no habíamos considerado antes".
Ahora, el equipo revisa si este mismo efecto aparece en pacientes con demencia con cuerpos de Lewy. Ese siguiente paso busca aclarar si la diferencia observada se limita al Alzheimer o si forma parte de una vulnerabilidad más amplia en distintas enfermedades neurodegenerativas.