Reclamos por combustible, explosivos y salarios profundizan la tensión en Bolivia, con protestas activas en rutas y centros urbanos
Una protesta minera derivó en choques con la Policía y amplió la presión social contra el Gobierno de Rodrigo Paz. Los manifestantes reclamaron combustible, explosivos y atención a demandas productivas, mientras otros sectores sostuvieron bloqueos en carreteras.
La movilización comenzó el jueves 14 de mayo en El Alto y avanzó hacia La Paz, sede del Gobierno boliviano. Miles de mineros cooperativistas marcharon con petardos y cargas de dinamita, en una jornada marcada por interrupciones al tránsito y cierre de comercios.
En inmediaciones de la Casa Grande del Pueblo, sede del Órgano Ejecutivo, se concentraron los incidentes más fuertes. Manifestantes intentaron retirar una barrera policial reforzada con estructuras metálicas, mientras agentes antidisturbios respondieron con gases lacrimógenos.
Reportes oficiales indicaron al menos dos personas arrestadas durante los enfrentamientos, que se extendieron por más de dos horas. Antes de los choques, dirigentes mineros habían ingresado al edificio gubernamental para reunirse con autoridades nacionales.
El reclamo minero comenzó por la provisión de combustible y explosivos necesarios para sostener la actividad extractiva. También incluyó pedidos de mayores áreas de explotación y respeto a la institucionalidad de las cooperativas del sector.
Ladislao Prado, presidente de la Federación de Cooperativas Mineras de La Paz, dijo que la movilización respondía a "demandas justas y necesarias". El dirigente también pidió respeto a la "institucionalidad" de su organización.
Otros sectores mantenían medidas de presión contra el Gobierno de Rodrigo Paz y elevaron la tensión social. La Central Obrera Boliviana reclamó un aumento salarial del 20% y también exigió la renuncia del mandatario.
Campesinos del departamento de La Paz sostuvieron bloqueos de carreteras en el altiplano durante nueve días. Organizaciones rurales, maestros, indígenas y transportistas también presentaron reclamos vinculados con salarios, empresas públicas, combustible e inflación.
Algunos grupos movilizados incorporaron consignas políticas y pidieron la salida de Rodrigo Paz, electo seis meses atrás. El Ejecutivo atribuyó parte de las protestas al expresidente Evo Morales, mientras Morales rechazó esas acusaciones y respaldó las movilizaciones.
El Gobierno y dirigentes de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia alcanzaron varios acuerdos durante la madrugada del viernes 15 de mayo. La negociación se realizó en la Casa Grande del Pueblo y duró casi doce horas.
José Gabriel Espinoza, ministro de Economía, afirmó: "Se ha llegado a varios puntos de acuerdo con Fencomin". También señaló que hablaron sobre material explosivo, transporte, acceso a combustibles y otros temas planteados por el sector.
Espinoza agregó: "por parte de este sector ya no hay una movilización", después de destacar una agenda de trabajo conjunto. Ese resultado redujo el conflicto con los mineros cooperativistas, aunque no cerró la crisis social abierta en el país.
Varias carreteras principales continuaban bloqueadas por organizaciones que exigían la renuncia de Rodrigo Paz y mantenían otros reclamos. La falta de combustible, los pedidos salariales y las protestas rurales seguían afectando el transporte, el comercio y el abastecimiento.