Ante las declaraciones de Petro, Bolivia defendió su soberanía y remarcó que la salida a la crisis corresponde al pueblo boliviano
Una crisis política con protestas, bloqueos y reclamos de renuncia colocó al gobierno de Rodrigo Paz bajo presión interna y abrió un cruce con Colombia. La tensión subió después de que Gustavo Petro, presidente colombiano, calificara la situación como una "insurrección popular" y ofreciera apoyo para una salida pacífica.
En Bolivia, las movilizaciones incluyen a sectores sindicales, campesinos y vecinales que reclaman medidas económicas y cuestionan reformas impulsadas por el Ejecutivo. Reportes recientes registraron bloqueos, enfrentamientos en La Paz y demandas de renuncia contra Paz, pese a llamados oficiales al diálogo.
La Central Obrera Boliviana, principal organización sindical del país, mantuvo movilizaciones iniciadas por reclamos salariales y luego ampliadas hacia pedidos políticos. También participaron sectores campesinos vinculados al rechazo de la Ley 1720, una reforma agraria que fue anulada por la Asamblea boliviana para reducir la tensión.
Gustavo Petro afirmó en su cuenta de X que Bolivia "vive una insurrección popular" y vinculó esa lectura con una "soberbia geopolítica". El mandatario colombiano sostuvo que América Latina y el Caribe deben ser escuchados "mirando de frente en paz, y hablando con franqueza".
También ofreció colaboración diplomática condicionada a una invitación formal del gobierno boliviano. "Mi gobierno está dispuesto, si es invitado, a buscar fórmulas pacíficas de salida a la crisis política boliviana", escribió Petro en su mensaje público.
El presidente colombiano pidió además garantías políticas en el continente y sostuvo que "No debe haber presos políticos en ninguna parte de las Américas". En el mismo mensaje, recordó una conversación con Rodrigo Paz sobre Jaime Paz Zamora, expresidente boliviano y padre del actual mandatario.
Petro cerró su publicación con un llamado al diálogo en Bolivia y una referencia directa al presidente Paz. "Que ese recuerdo lo llene hoy de amor por su pueblo y abra el diálogo para transformar a Bolivia en una democracia cada vez más profunda y soberana, profundamente latinoamericana", expresó.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia rechazó las declaraciones de Petro y defendió que la crisis debe resolverse dentro del país. La Cancillería dijo que esas expresiones "no reflejan la relación de amistad, respeto y cooperación entre los pueblos de Bolivia y Colombia".
Para el gobierno de Bolivia, las lecturas externas sobre la situación política y social del país resultan improcedentes. "Bolivia considera improcedente cualquier interpretación o caracterización externa que distorsione la naturaleza de los acontecimientos actuales o que contribuya a profundizar la confrontación entre bolivianos", señaló el comunicado.
El gobierno boliviano sostuvo que los desafíos actuales deben tratarse mediante instituciones democráticas, orden constitucional y mecanismos internos de diálogo. Además, remarcó "la importancia del respeto al principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados".
La Cancillería indicó que "El diálogo ya ha sido convocado y se encuentra en curso con distintos sectores sociales, políticos y productivos". Mientras tanto, la situación continúa abierta por las movilizaciones contra Paz, la presión de organizaciones sociales y la respuesta diplomática de La Paz ante Bogotá.