Sheinbaum negó censura por su llamado a no ver TV Azteca y vinculó el conflicto con la historia de la televisora y sus adeudos fiscales
El llamado a no ver TV Azteca abrió un nuevo cruce entre la Presidencia y la televisora, después de que Claudia Sheinbaum defendiera su comentario como una opinión y no como un acto de censura.
En la conferencia matutina del 26 de mayo, Sheinbaum retomó el tema tras las críticas generadas por su frase. La presidenta justificó sus dichos luego de que el medio calificara su opinión como un intento para censurar la televisora.
La polémica surgió luego de que Sheinbaum reaccionara a las acciones del colectivo "Mexicanos al Grito de Paz". La presidenta acusó directamente que los perfiles en redes sociales que promueven este movimiento y las mantas contra integrantes de la "Cuarta Transformación" están vinculados estrechamente al entorno de Ricardo Salinas Pliego, dueño de la televisora. Al calificar la información de "mentira descarada", soltó la frase de no sintonizar el canal y propuso de forma irónica crear un premio llamado el "mitómano de la semana".
Sus declaraciones provocaron la reacción de algunas figuras de TV Azteca, entre ellas, Pati Chapoy, quien calificó el comentario como "muy desagradable". La periodista dijo a Ventaneando que "los mexicanos no necesitamos que absolutamente nadie nos diga qué vemos o qué no vemos".
La televisora avanzó en su respuesta y publicó un comunicado en el que acusa a la presidenta Sheinbaum de censura. "Lo que usted hizo hoy, y tenemos que decirlo con todas sus letras, es un intento evidente de censura y una agresión directa a la libertad de expresión y de prensa", puede leerse en el documento.
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Durante la mañanera, Sheinbaum abrió su explicación con una revisión histórica de la privatización de Imevisión, televisora estatal vendida en 1993 durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. En ese tramo, vinculó la compra de la empresa con un préstamo atribuido a Raúl Salinas de Gortari.
"Con un préstamo que le da el hermano del presidente, Raúl Salinas de Gortari, un préstamo de más de 29 millones de dólares", señaló Sheinbaum durante la conferencia. La presidenta agregó que persisten cuestionamientos sobre el origen de esos recursos y sostuvo que una concesión televisiva implica obligaciones constitucionales en materia de información.
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La discusión también incluyó el papel editorial de la televisora. Sheinbaum acusó a TV Azteca de mantener una postura crítica contra su gobierno y el de Andrés Manuel López Obrador por no colaborar con el "régimen de corrupción y privilegios".
"Prácticamente cuando entramos al gobierno, a la fecha, la televisora se ha dedicado a reproducir contenidos, muchos de ellos falsos, de nuestro gobierno y del gobierno del presidente López Obrador. ¿Por qué? ¿Por qué ocurrió esto? Bueno, él [Salinas Pliego] debía impuestos. (...) Tienen una reunión con el SAT y deciden pagar los impuestos en 18 mensualidades, un primer pago y después mensualidades. Eso pues no le gustó a quien tiene la televisora y entonces se decidió desde la televisora atacar al gobierno", comentó la presidenta.
La presidenta dio una cifra relacionada con el pago efectuado y el calendario pendiente. "Trece mil 979 millones 904 mil 51 pesos. El resto de los pagos se llevan a cabo en parcialidades hasta julio de 2027", indicó.
La presidenta insistió en que sus palabras no eran un llamado a la censura y defendió el derecho del Gobierno a responder. "No es una censura, es una opinión. ¿Una opinión por qué? Porque no los estamos censurando. Ayer pudieron decir todo lo que quisieron decir en sus programas de televisión, en todos, porque toda la barra se dedicó a criticar al gobierno y a la presidenta y a levantar también muchos falsos, muchas mentiras. Pueden seguir hablando, pueden seguir hablando, pero nosotros también tenemos la responsabilidad de informar", indicó.
El comentario de Sheinbaum no solo le valió la condena de la cadena, sino también de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que expresó en X: "Consideramos desafortunadas las declaraciones de la presidenta @ClaudiaShein llamando a no ver a @Azteca. Tales señalamientos desde el poder hacia medios de comunicación agravan la estigmatización y pueden afectar el ejercicio de la libertad de prensa".
Bajo la perspectiva de algunos organismos internacionales, el comentario de Sheinbaum constituye una falta a sus deberes constitucionales y convencionales. Según la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los altos mandatarios tienen una libertad de expresión más restringida que los ciudadanos comunes debido a su alta investidura. Al hablar, no lo hacen a título estrictamente personal, ya que sus declaraciones son percibidas por la sociedad como la postura oficial del Estado.