Tu salud metabólica también juega en la cancha, cómo cuidarla durante el Mundial

Comida mundialista pone a prueba la salud metabólica en América Latina

Lo que todos olvidan mientras ven un partido es lo que todos podrían recordar cuando disfruten el Mundial, la salud metabólica está también en juego

Un partido del Mundial puede definirse en la cancha, pero también deja marcadores fuera del estadio. En casa, en bares o en gradas, la comida mundialista no suele ser otra cosa que papas fritas, pizzas, hamburguesas, alitas, refrescos y bebidas alcohólicas. Esa combinación convierte cada encuentro en un momento de alta carga calórica para millones de aficionados.

El impacto puede aparecer en una sola tarde. Una porción de 100 gramos de papas fritas aporta cerca de 540 kilocalorías, casi una cuarta parte de la ingesta diaria recomendada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere entre 2,000 y 2,500 kilocalorías al día para hombres adultos, y entre 1,500 y 2,000 para mujeres.

En el caso de América Latina, la región enfrenta este torneo con un problema previo. De acuerdo con la OMS, la mitad de los hombres adultos y dos terceras partes de las mujeres en América Latina y el Caribe viven con sobrepeso u obesidad. La cifra supera el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Actualmente, 130 millones de personas en la región padecen obesidad. Si los hábitos alimenticios y el nivel de actividad física no cambian, el número podría llegar a 191 millones en 2030. En ese contexto, los eventos deportivos masivos, caracterizados por el sedentarismo y el consumo de productos ultraprocesados, no pueden pasar desapercibidos a la luz de estos indicadores.

El tercer tiempo de la salud metabólica

El médico bariatra, David Montalvo, especialista en medicina cannábica, señaló a NotiPress que la temporada mundialista puede reflejarse en aumentos de peso cuando no existe control en porciones y calidad de alimentos.

"Generalmente, los hombres adultos pueden aumentar entre 2 y 6 kilos durante este periodo; las mujeres alrededor de 4 kilos y los niños hasta 2 kilos. En personas que ya viven con obesidad, la ganancia puede ser mayor: hasta 7 kilos en hombres, 6 o más en mujeres y entre 3 y 4 kilos en niños, considerando que la competencia dura un mes completo", explicó.

El riesgo crece cuando cada partido se acompaña de comida rápida y bebidas azucaradas. Ese patrón, repetido durante varias semanas, favorece el aumento de grasa corporal y puede alterar indicadores como glucosa en sangre, presión arterial y perfil lipídico.

Ver fútbol sin suspender la prevención

México cuenta con normas para etiquetado de productos comestibles y anuncios comerciales. Aun así, el consumo de comida chatarra no ha disminuido y suele elevarse durante fines de semana. La convivencia, la sensación de recompensa y la disponibilidad de estos productos explican parte de ese comportamiento.

"No se trata de dejar de disfrutar el fútbol, sino de cambiar la manera en que lo acompañamos. La comida chatarra no puede seguir siendo protagonista cada vez que hay un evento deportivo", puntualiza Montalvo.

La recomendación del especialista se centra en priorizar agua simple, frutas, verduras, proteínas magras y preparaciones bajas en grasa y azúcar durante los partidos. "Se requiere conciencia individual y también un compromiso colectivo para frenar el alarmante incremento de muertes vinculadas a la mala alimentación. Cada decisión en la mesa cuenta, y este es un momento clave para demostrar que la prevención también puede jugar en nuestro equipo", aseguró el experto.