Costos, empleo y beneficios del RIGI explican la disputa por módulos chinos en el proyecto Vicuña, clave para la minería de cobre en San Juan, Argentina
Vicuña, el nombre del megaproyecto minero de cobre, oro y plata impulsado por BHP y Lundin Mining, avanzará con un campamento modular fabricado en China. La decisión abrió una disputa con proveedores argentinos por el empleo local, los costos industriales y el alcance productivo de una inversión de gran escala.
En San Juan, Argentina, el complejo habitacional Batidero funcionará como base operativa del desarrollo minero en la cordillera. La primera etapa contempla 2.500 camas, aunque los esquemas rotativos elevarían la circulación a entre 3.500 y 5.000 trabajadores. En fases posteriores, las proyecciones mencionan hasta 12.000 trabajadores y una ampliación del campamento a unas 6.000 plazas.
Los módulos serán fabricados por Beijing Chengdong, integrante del consorcio liderado por PowerChina junto con la empresa argentina RAFA S.A. La firma china produce casas contenedor móviles, con estructuras de acero ensambladas con bulones y capacidad de apilarse hasta tres pisos. Ese sistema permite trasladar unidades con mobiliario, electrodomésticos y terminaciones interiores ya instaladas.
Vicuña Corp comunicó que RAFA S.A. ejecutará obras civiles, montaje e instalaciones en Argentina, con participación de contratistas y proveedores locales. PowerChina asumirá la gestión integral del contrato, adjudicado en 52 millones de dólares frente a una propuesta argentina de 70 millones. La diferencia de 18 millones quedó bajo discusión por la escala total del proyecto, estimada en hasta 18.000 millones de dólares.
El campamento deberá operar a gran altura y servir como infraestructura inicial para el desarrollo de Josemaría. Esa etapa forma parte del plan minero asociado a Vicuña, con una expansión posterior hacia Filo del Sol. El proyecto fue presentado como una iniciativa estratégica de largo plazo para exportar cobre, oro y plata.
La controversia surge porque la construcción modular concentra gran parte del trabajo dentro de fábrica antes del montaje final. Representantes industriales afirman que producir los módulos en Argentina habría generado cientos de empleos directos. Con la importación desde China, la participación local quedaría concentrada principalmente en logística, instalación y servicios en el terreno.
Juan Pablo Rudoni, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Modular Industrializada, planteó el reclamo desde la cadena productiva. "La minería tiene una oportunidad histórica para convertirse en un verdadero motor de desarrollo para la Argentina. Pero para que eso ocurra, las inversiones deben generar empleo, fortalecer proveedores nacionales y dejar capacidad instalada en las regiones donde operan".
Otro punto de la discusión es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, conocido como RIGI. El esquema otorga beneficios fiscales y aduaneros para proyectos de gran escala. Cámaras empresariales sostienen que esas condiciones pueden ampliar la brecha entre fabricantes locales y competidores extranjeros con menores costos de producción.
Los costos explican parte de la adjudicación y también alimentan los cuestionamientos de proveedores nacionales. Estimaciones empresariales ubican la fabricación en China cerca de 500 dólares por metro cuadrado, más unos 200 dólares de flete internacional. Para producir esos módulos en Argentina, las estimaciones mencionan alrededor de 1.300 dólares por metro cuadrado.