Seguridad, economía y salud concentran el contraste entre Cepeda y De la Espriella antes de la votación presidencial colombiana
Colombia llega al domingo electoral con dos hojas de ruta claramente opuestas para gobernar. Abelardo de la Espriella propone reforzar el orden mediante fuerza pública, cárceles y menor intervención estatal. Iván Cepeda plantea seguridad humana, negociación política, protección social y mayor presencia pública en sectores estratégicos.
La segunda vuelta se celebrará el 21 de junio de 2026, entre las 8:00 y las 16:00 horas. Más de 41,4 millones de ciudadanos están habilitados para votar, con mesas instaladas en Colombia y el exterior.
De la Espriella plantea cerrar negociaciones con grupos armados y usar justicia ordinaria contra estructuras criminales. Su programa incluye diez megacárceles, una primera línea de seguridad con veteranos y reservistas, y mayor capacidad militar. También propone terminar la Jurisdicción Especial para la Paz, creada tras el acuerdo firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Cepeda defiende la implementación integral del acuerdo de paz de 2016 y nuevas conversaciones con actores armados. Su propuesta vincula la seguridad con empleo, educación, cultura y deporte para reducir el reclutamiento forzado. El enfoque también prioriza protección a líderes sociales y presencia estatal en zonas golpeadas por economías ilegales.[img1]
Quien gane recibirá un país con disputas entre grupos ilegales y amenazas persistentes contra comunidades locales. Estimaciones recogidas por la Fundación Ideas para la Paz ubican más de 27.000 integrantes en estructuras armadas organizadas. De la Espriella y Cepeda denunciaron amenazas durante una campaña marcada por fuertes medidas de protección.
En economía, De la Espriella propone bajar impuestos empresariales, eliminar trámites y reducir el tamaño del Estado. También impulsa más producción petrolera, uso de fracturación hidráulica y una frontera agrícola ampliada para atraer inversión. Cepeda plantea fortalecer pequeñas empresas, ampliar la reforma agraria y sostener mayor intervención pública en sectores sociales.
Las diferencias ambientales son directas y atraviesan energía, minería, agricultura y protección de recursos naturales. De la Espriella defiende el fracking bajo estándares técnicos y licencias más ágiles para proyectos productivos. Cepeda rechaza esa técnica por riesgos sobre agua y biodiversidad, y propone transición hacia energías renovables.
Salud y educación aparecen como áreas centrales para medir el alcance social de cada programa. De la Espriella ofrece un rescate financiero sanitario, pago al personal médico y entrega garantizada de medicamentos. Cepeda propone reformar el sistema para que el Estado controle recursos, además de un plan urgente para pacientes.
En educación, De la Espriella prioriza programas tecnológicos cortos, evaluación docente y una universidad virtual. Cepeda plantea ampliar cobertura, fortalecer formación docente e incluir memoria histórica y cambio climático en los currículos. Estas propuestas muestran prioridades distintas sobre empleo, convivencia democrática y formación para territorios con rezago educativo.
De la Espriella propone reforzar la cooperación con Estados Unidos e Israel en materia de seguridad. También contempla revisar la permanencia de Colombia en organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas. Cepeda propone una relación menos subordinada a Washington y cooperación con Venezuela en comercio y seguridad fronteriza.