Destruir para luego crear, el diagnóstico del Nobel de Economía sobre la IA y el empleo

Pérdida de empleos por IA llegaría antes que nuevas ocupaciones

Philippe Aghion advirtió que la IA puede destruir empleos antes de crear nuevas ocupaciones y pidió educación y políticas laborales para guiar el cambio

La inteligencia artificial mantiene a la sociedad en un ciclo de incertidumbre total. A medida que la IA se filtra hasta en las actividades más cotidianas, muchos temen por ser reemplazados por esta tecnología que ha cambiado al mundo en menos de 5 años, pero ¿hasta qué punto la IA nos reemplazará a los seres humanos dentro del mercado laboral? La IA puede abrir una fase de presión laboral antes de generar nuevos puestos, advirtió Philippe Aghion, co-ganador del Nobel de Economía 2025.

El riesgo laboral aparece en la transición

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Durante una conferencia celebrada este 16 de junio en el Cercle d’Economia, en Barcelona, Aghion se definió como un "optimista cauto" ante el avance de la IA.

El economista sostuvo que la evidencia disponible aún no muestra un impacto negativo generalizado sobre el mercado laboral. Pero sí advierte un riesgo de transición: que algunos empleos desaparezcan antes de que el mercado cree nuevas ocupaciones suficientes. El riesgo más visible aparece en tareas administrativas, donde la automatización puede reemplazar procesos repetitivos antes de que surjan funciones nuevas.

"El problema es que la destrucción de empleo puede darse antes de que se empiece a crear", afirmó.

El académico estimó que la IA puede sumar alrededor de un punto porcentual anual a la productividad durante una década. Ese efecto dependerá de la adopción tecnológica, la capacitación laboral y la capacidad de los gobiernos para acompañar los cambios en los sistemas productivos.

Con respecto al desarrollo de la IA en cada región, Aghion planteó que Europa quedó rezagada frente a Estados Unidos y China en innovación tecnológica. En este sentido, el economista defendió una regulación "inteligente" para favorecer la competencia y evitar que grandes empresas bloqueen el ingreso de nuevos competidores.

La financiación también apareció como un punto sensible para el continente. Aghion pidió incentivos fiscales para que fondos de pensiones y grandes inversores destinen una mayor parte del ahorro europeo a empresas locales, en vez de canalizarlo hacia la economía estadounidense.

Aghion apuntó al margen de decisión política: "Un caballo puede hacerte chocar contra un muro si no lo guías bien. Si lo guías bien, puede llevarte muy lejos".

Para formar a la futura generación que crecerá con esta tecnología ya integrada a su vida cotidiana, Aghion apuntó a la formación básica como una herramienta indispensable. "Necesitamos niños que puedan leer libros, escribir sin cometer faltas y hacer cálculo mental sin tener que usar la IA", sostuvo.

Grandes fortunas y fondos privados

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El académico se pronunció también sobre la concentración de las riquezas de los actuales empresarios vinculados al desarrollo tecnológico. Aghion sostuvo que el mundo no necesita milmillonarios y propuso orientar esos patrimonios hacia fundaciones privadas.

Esos vehículos podrían financiar políticas públicas en educación y desempleo, dos áreas centrales para amortiguar cambios laborales, aseguró. Si esa vía no avanza, el economista apoyó subir impuestos "al máximo" para que parte de ese dinero "vuelva a la sociedad".

La advertencia de Aghion parte de su propia teoría sobre la destrucción creativa. Ese enfoque sostiene que el crecimiento económico avanza cuando una innovación desplaza productos, empresas o formas de trabajo anteriores. En ese proceso, los sectores que adoptan nuevas tecnologías pueden ganar productividad, mientras otros pierden espacio en el mercado laboral o empresarial.

Aghion y Peter Howitt formalizaron esa dinámica en 1992 mediante un modelo donde el crecimiento depende de la investigación y de innovaciones capaces de volver obsoletas tecnologías previas. En el caso de la inteligencia artificial, el economista ubica el riesgo en la velocidad del reemplazo: algunos puestos pueden desaparecer antes de que la economía genere nuevas ocupaciones suficientes para absorber a los trabajadores desplazados.