El oficialismo busca una sesión de bajo riesgo para cuidar a sus aliados en el Senado

Tras las tensiones de la última sesión, La Libertad Avanza ordena la agenda del Senado para buscar acuerdos y evitar nuevos choques con sus aliados

La Libertad Avanza busca volver al recinto del Senado hacia finales de agosto con una agenda que permita conseguir una victoria legislativa sin profundizar las tensiones con los bloques dialoguistas. La estrategia surge después de la sesión del 6 y 7 de agosto, marcada por la discusión sobre la inviolabilidad de la propiedad privada y por un vínculo resentido con sectores aliados.

El oficialismo, encabezado en la Cámara alta por Patricia Bullrich, decidió no acelerar una nueva convocatoria. La intención es ordenar primero una agenda con temas de menor conflicto y definir qué iniciativa de mayor peso político podría completar la sesión. Entre los asuntos con mayores posibilidades aparecen un nuevo lote de pliegos judiciales y diversos convenios internacionales que ya atravesaron el trabajo legislativo sin mayores inconvenientes.

Uno de los proyectos que podría avanzar, aunque permanece en espera, es la denominada ley Hojarasca. La iniciativa ya cuenta con aprobación de Diputados y dictamen en el Senado, pero oficialistas y aliados coincidieron en dejarla momentáneamente en stand by. El proyecto, impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, busca derogar normas consideradas obsoletas, superadas o generadoras de burocracia innecesaria.

"No hay apuro para acelerar y hay otras cuestiones pendientes", señaló un dirigente radical citado por Infobae. Desde el oficialismo también reconocieron el malestar político, aunque una fuente consideró "demasiado" frenar la iniciativa por una discusión que, según su lectura, excede los aspectos técnicos del proyecto.

Otra alternativa es el denominado Súper RIGI, que continúa bajo análisis en un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional y Legislación General. El proyecto apunta a atraer inversiones de al menos USD 1.000 millones en sectores considerados por el Gobierno como "industrias del futuro". Frente a las críticas del kirchnerismo y las dudas de legisladores dialoguistas, el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, fue convocado para defender la propuesta.

Salud Mental también permanece en la carpeta legislativa. El proyecto presenta distintos grados de consenso: siete de los 14 puntos evaluados aparecían con respaldo, cinco permanecían en discusión y dos concentraban los principales conflictos. Entre estos últimos se encuentran las obligaciones de familiares y representantes legales.

A esas iniciativas se suma una reforma vinculada con Sociedades promovida por Sturzenegger, aunque su nivel de apoyo entre los dialoguistas aparece más limitado. Así, la definición de la próxima sesión depende no solo de contar con proyectos listos, sino de encontrar una iniciativa suficientemente relevante para el Ejecutivo y, al mismo tiempo, capaz de atravesar el Senado sin abrir otra disputa con los aliados que necesita para aprobarla.