Personas con experiencia laboral, incluso sin certificación previa, podrán acceder gratuitamente al proceso previsto entre septiembre y noviembre
Un trabajador colombiano con habilidades certificadas podrá pedir que esas capacidades sean reconocidas en Chile, y el mismo principio aplicará para trabajadores chilenos en Colombia. El nuevo acuerdo busca reducir barreras vinculadas con la validación de experiencia y conocimientos cuando una persona intenta incorporarse al mercado laboral del otro país.
La medida modifica así una parte concreta de la relación bilateral, porque traslada la cooperación entre gobiernos hacia un mecanismo directamente relacionado con contratación y movilidad. En lugar de limitarse al intercambio institucional, ambos países conectarán sistemas de reconocimiento laboral para facilitar que determinadas capacidades tengan validez fuera del territorio donde fueron certificadas.
Durante una primera etapa, el mecanismo abarcará 26 perfiles ocupacionales vinculados con gastronomía, hotelería, cuidado de personas, construcción, logística, energía y movilidad eléctrica. El Servicio Nacional de Aprendizaje, conocido como SENA, realizará gratuitamente en Colombia el proceso de certificación y reconocimiento entre el 21 de septiembre y el 30 de noviembre.
También podrán participar personas que poseen experiencia y conocimientos dentro de los perfiles incluidos, aunque todavía no hayan certificado formalmente sus competencias laborales. Esa posibilidad amplía el alcance inicial, porque el mecanismo no queda reservado únicamente para quienes ya cuentan con una acreditación antes de comenzar el proceso.
Quienes obtengan la certificación correspondiente podrán solicitar su reconocimiento en el otro país, lo que abre una vía adicional para buscar empleos formales fuera de su mercado de origen. El acuerdo no garantiza una contratación automática, pero permite que capacidades previamente demostradas puedan ser consideradas mediante un reconocimiento formal al momento de buscar oportunidades laborales.[img1]
Para los trabajadores, el cambio principal consiste en disponer de un mecanismo bilateral que puede evitar que sus habilidades pierdan reconocimiento simplemente por cruzar una frontera.
La iniciativa agrega una dimensión laboral a la relación entre Colombia y Chile mediante reglas compartidas para reconocer experiencia, conocimientos y capacidades asociadas con determinados oficios. Ese acercamiento puede facilitar una movilidad más ordenada entre ambos mercados, porque ofrece una referencia formal para trabajadores interesados en desarrollar su experiencia profesional en el otro país.
Al comenzar con sectores diversos, desde servicios y cuidados hasta construcción, energía y movilidad eléctrica, el mecanismo también conecta actividades tradicionales con áreas vinculadas a nuevas tecnologías. El presidente colombiano Abelardo de la Espriella presentó la iniciativa como una "diplomacia de las capacidades", centrada en permitir que conocimiento, experiencia y talento crucen fronteras legalmente.
Más allá de esa denominación, el efecto práctico será que determinadas competencias podrán acompañar al trabajador cuando busque empleo en cualquiera de los dos países. Para Colombia y Chile, el acuerdo convierte el reconocimiento de capacidades en una herramienta concreta de cooperación, con un calendario definido y una primera lista de ocupaciones.