“Bienvenidos al nuevo mundo de la superinteligencia”, Trump redefine la IA en la ONU

“Quien gane la superinteligencia, gana”: Trump defiende el liderazgo tecnológico de EEUU ante la ONU

Trump propuso llamar “superinteligencia” a la IA y defendió el liderazgo tecnológico de Estados Unidos frente a regulaciones y alertas sobre sus riesgos

Donald Trump dedicó parte de su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas este 22 de septiembre a defender la posición de Estados Unidos en la carrera por las tecnologías emergentes. El presidente sostuvo que el desarrollo de sistemas avanzados no debe quedar sujeto a esquemas regulatorios globales y presentó el liderazgo tecnológico como una cuestión estratégica frente a China y otros competidores.

Su planteamiento llegó después de semanas de discusión sobre los riesgos de la inteligencia artificial. Antes de la Asamblea, investigadores del sector habían advertido sobre futuros sistemas capaces de mejorar sus propias capacidades a tal punto de representar una amenaza para la humanidad. Mientras tanto, dentro de la industria tecnológica estadounidense se debatía si las regulaciones a la industria podrían amortiguar tal amenaza.

Trump, por su parte, ha mantenido una postura firme en torno al libre desempeño de los laboratorios de IA. En este sentido, rechazó que organismos internacionales definan las reglas para Estados Unidos y aseguró que su gobierno se opone "totalmente" a cualquier intento de construir un esquema global de control sobre esta tecnología.

De inteligencia artificial a "superinteligencia"

Una de las novedades de su discurso fue terminológica. Trump anunció que la administración estadounidense comenzará a utilizar "superinteligencia" en lugar de inteligencia artificial porque, a su juicio, la palabra "artificial" transmite una idea equivocada sobre la naturaleza de estos sistemas.

"El uso de la palabra artificial hace que la inteligencia parezca falsa. Hace que suene falsa, y no es falsa. En realidad es asombrosa. Pero tenemos que tener cuidado. De hecho, es exactamente lo contrario de lo que pretende expresar. A partir de este momento, todos los documentos de Estados Unidos, y espero que del mundo, cambiarán para utilizar el término mucho más preciso de superinteligencia en lugar de artificial".

Trump admitió que la competencia internacional es uno de los principales motivos para acelerar el desarrollo. Afirmó que Estados Unidos mantiene actualmente una ventaja sobre China y manifestó su intención de conservarla.

"Quien gane la superinteligencia, gana", afirmó. Para el mandatario, el avance de estas herramientas podría alcanzar una dimensión incluso mayor que la revolución industrial o internet.

Trump cuestiona las advertencias sobre riesgos tecnológicos

La postura presidencial se distanció de los escenarios más alarmistas surgidos alrededor de la IA. Trump comparó esas advertencias con otras predicciones que considera exageradas y cuestionó especialmente las afirmaciones sobre una eventual amenaza de robots o sistemas inteligentes contra la humanidad.

"Cada gran nueva tecnología trae desafíos y la superinteligencia no es una excepción. Sin embargo, las mismas personas que dijeron que todos estaríamos muertos en doce años por el calentamiento global —un nombre que después renació como cambio climático— son las mismas que ahora dicen que la IA va a matarnos a todos, que los robots van a atacarnos y que todo va a ser un desastre total".

El debate previo había incluido posiciones distintas incluso entre figuras relevantes de la industria. Algunos investigadores reclamaron mayor cautela ante sistemas futuros, mientras empresarios tecnológicos cuestionaron la necesidad de nuevas restricciones y defendieron que seguridad y velocidad de desarrollo no necesariamente deben excluirse entre sí.

Trump se colocó del lado de una política orientada a sostener el ritmo de innovación. No obstante, descartó una ausencia completa de supervisión: señaló al Departamento de Justicia como una institución disponible para intervenir frente a problemas concretos.

La prioridad: no frenar el desarrollo estadounidense

El presidente dejó claro que su enfoque no contempla reducir deliberadamente la velocidad de avance tecnológico. Su preocupación principal es evitar que una regulación excesiva comprometa la posición estadounidense en la competencia global por la supremacía tecnológica.

"No voy a sofocar el crecimiento de algo que será más grande que la revolución industrial. Muchos dicen que será más grande que la revolución industrial o incluso que internet. Y seremos muy cuidadosos. [...] Solo vamos a fomentar la superinteligencia. Vamos a impulsarla, no a frenarla".

Trump aseguró que Estados Unidos seguirá observando el desarrollo de estas tecnologías "de manera segura y responsable", mientras mantiene como objetivo conservar el liderazgo mundial en un sector que su administración considera determinante para la próxima etapa de competencia tecnológica.