Más allá del récord, la pieza aporta datos sobre el crecimiento y la biología de Notiomastodon platensis mediante el análisis de su dentina fósil
Un fósil capaz de modificar una referencia continental apareció en las barrancas de San Pedro, provincia de Buenos Aires, tras permanecer enterrado durante aproximadamente medio millón de años. La pieza pertenece a Notiomastodon platensis, un gran proboscídeo emparentado con los elefantes actuales que habitó extensas regiones de Sudamérica durante el Pleistoceno.
Con 2,34 metros medidos sobre su curvatura externa, la defensa completa supera todos los antecedentes publicados identificados por los investigadores en distintos países sudamericanos. También presenta unos 20 centímetros de diámetro en su base y un grado de conservación considerado excepcional por los especialistas.
El hallazgo ocurrió en la estancia El Silencio, dentro de la zona del Bajo del Tala, donde existen barrancas formadas por antiguos sedimentos pleistocenos. Allí, el fósil apareció dentro de una capa geológica depositada hace aproximadamente 500.000 años.
La importancia científica del descubrimiento no depende únicamente de superar una marca anterior, porque sus dimensiones amplían el rango conocido para las defensas de Notiomastodon. Antes del hallazgo, el Museo Paleontológico de San Pedro conservaba otra defensa de 2,26 metros, recuperada durante 2006.
También existía una referencia histórica vinculada con Florentino Ameghino, quien en 1876 mencionó una defensa de 2,05 metros de longitud. Otro ejemplar destacado, documentado en Agualinda, Colombia, alcanzaba 1,86 metros, todavía considerablemente menos que la nueva pieza argentina.
Para dimensionar el descubrimiento, el equipo revisó bibliografía histórica y reciente procedente de Uruguay, Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador y Brasil. Esa comparación no encontró una defensa completa de Notiomastodon platensis con dimensiones equivalentes dentro de los registros publicados consultados.
José Luis Aguilar, director del Museo Paleontológico de San Pedro, destacó la relevancia de ambas piezas conservadas por la institución. "La magnitud de esta pieza y la que le sigue en tamaño, que también se exhibe en el Museo Paleontológico de San Pedro, modifican el rango conocido de las defensas desarrolladas por el género Notiomastodon en Sudamérica".
Además de establecer una nueva referencia, la conservación del fósil abre posibilidades para estudiar características anatómicas difíciles de observar en ejemplares fragmentarios. Particularmente, la microestructura de la dentina puede proporcionar información sobre el crecimiento y la biología de estos grandes mamíferos prehistóricos.[img1]
Sin embargo, una defensa aislada no permite establecer con precisión el sexo ni las dimensiones corporales completas del animal al que perteneció. Para esas estimaciones resultan necesarios otros elementos del esqueleto, entre ellos los huesos de las extremidades.
La recuperación también presentó dificultades debido a la fragilidad de una pieza que permaneció cientos de miles de años dentro del terreno. Para evitar fracturas, los especialistas construyeron una estructura protectora utilizando malla de alambre y telas impregnadas con yeso líquido.
Después del traslado, el fósil atravesó trabajos de limpieza, consolidación y sellado de grietas antes de incorporarse formalmente a la colección científica. Su número de colección conserva información sobre procedencia, contexto geológico, dimensiones y participantes del hallazgo para facilitar investigaciones posteriores.