
Foto: Gobierno de Argentina
Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), junto con personal de Gendarmería Nacional, identificaron dos sitios arqueológicos inéditos en Pilcaniyeu, Río Negro. Cuevas, pinturas rupestres y herramientas de piedra forman parte de un conjunto capaz de aportar nuevas pistas sobre quienes habitaron esta región hace siglos.
El descubrimiento comenzó durante una inspección del Escuadrón 34 Bariloche de Gendarmería Nacional, cuyos agentes observaron sectores compatibles con sitios arqueológicos. A partir de esa detección, especialistas fueron convocados para verificar los indicios y documentar las características del lugar.
Participaron del relevamiento un arqueólogo del CONICET y la Universidad Nacional de Río Negro, representantes de la Dirección de Patrimonio y Museos y una patrulla ambiental. El trabajo conjunto permitió geolocalizar con precisión los dos sitios y confirmar la presencia de evidencias arqueológicas sin registros previos.
Nuevas huellas sobre los antiguos pobladores
La relevancia del descubrimiento radica especialmente en que ninguno de los dos lugares contaba con investigaciones o antecedentes arqueológicos conocidos. Su identificación incorpora nuevos espacios para estudiar la presencia de comunidades indígenas anterior a la colonización europea.
Durante los trabajos, los investigadores constataron aleros, cuevas, pinturas rupestres y pircas, estructuras formadas mediante la disposición de piedras. También encontraron fragmentos e instrumentos líticos, objetos elaborados en piedra que constituyen evidencias materiales de ocupación humana.
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Los especialistas consideran estos sitios importantes para reconstruir la historia habitacional de los pueblos indígenas de la región. Las evidencias podrían contribuir al estudio de formas de vida, movilidad y utilización del paisaje por comunidades establecidas antes de la llegada europea.
Otro aspecto relevante es el entorno donde los equipos científicos y de seguridad identificaron las evidencias arqueológicas. Los sitios se encuentran en un territorio montañoso atravesado por cursos de agua, al cual la comitiva especializada llegó desde San Carlos de Bariloche.
Documentar para comprender y preservar
El equipo encabezó tareas de relevamiento planimétrico, registro fotográfico y georreferenciación destinadas a establecer con precisión la ubicación y características de ambos sitios. Estos procedimientos proporcionan una primera documentación necesaria para preservar los espacios y orientar futuras investigaciones.
Las actuaciones se desarrollaron bajo la Ley Nacional 25.743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico y la normativa provincial 3.041. Ambas establecen disposiciones para proteger bienes arqueológicos encontrados dentro del territorio argentino.
Como parte de las próximas medidas, se restringirá el acceso público y continuarán los estudios estratigráficos para precisar antigüedad y posibles usos. Esas investigaciones podrían aportar mayor información sobre cuándo fueron ocupados estos espacios y qué actividades desarrollaron allí sus habitantes.
Más que sumar objetos aislados, el descubrimiento incorpora dos lugares desconocidos al registro arqueológico de una extensa región de Sudamérica. Cada estructura, pintura y herramienta conserva información potencial sobre comunidades cuya historia antecede por siglos a las actuales fronteras nacionales.
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