
Foto: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
El paso de Bad Bunny por Medellín movilizó a miles de personas y desató una fuerte inyección económica en sectores clave de la ciudad. Autoridades locales estiman una derrama superior a los 36 millones de dólares, entre turismo, transporte, hospedaje y consumo. Esta cifra corresponde a los efectos previstos de los conciertos del 23, 24 y 25 de enero, parte de su gira Debí tirar más fotos.
La Secretaría de Turismo y Entretenimiento prevé la llegada de más de 100.000 asistentes en tres días, lo que presionará la ocupación hotelera y el comercio local. Ana María López Acosta, secretaria del ramo, aseguró: "Esperamos una ocupación hotelera cercana al 85% durante las fechas del concierto". La estimación se basa en datos del Sistema de Inteligencia Turística, que evalúa el gasto promedio de visitantes nacionales y extranjeros.
Cada concierto reúne aproximadamente a 50.000 personas, con entradas que promedian los $566.376 COP, lo cual representa más de 21 millones de dólares en boletería total. Estas cifras fueron confirmadas por Fenalco Antioquia, que además destacó el impacto extendido en gastronomía, transporte, hospedaje y comercio. "Este fin de semana vamos a ver un impacto muy importante en hoteles, bares, cafeterías, restaurantes y en el sector transporte", declaró María José Bernal Gaviria, directora ejecutiva del gremio.
Los alojamientos temporales registraron aumentos sin precedentes. En zonas como El Poblado y Laureles, las tarifas alcanzaron hasta $98 millones COP (USD 26.885) por tres noches, según reportes de usuarios en plataformas como Airbnb. También se presentaron cancelaciones de reservas previas, lo que derivó en denuncias por posibles prácticas abusivas. Frente a estos hechos, la Superintendencia de Industria y Comercio anunció investigaciones formales.
El ente regulador recordó que cancelar reservas para revender a mayor precio puede acarrear sanciones de hasta 2.000 salarios mínimos legales vigentes. Esta situación generó incertidumbre entre los asistentes, muchos de los cuales aún buscaban opciones de alojamiento a pocas horas del evento. En paralelo, las tarifas aéreas también mostraron incrementos considerables en rutas desde Bogotá, Cali o Barranquilla.
Los tiquetes oscilaron entre $945.000 COP y $2 millones por trayecto, con múltiples vuelos agotados antes del primer concierto. Los pasajes en autobús intermunicipal también reportaron alzas, con tarifas entre $100.000 y $150.000 COP, y alta ocupación en terminales. Este comportamiento refleja una demanda turística inusual que trasciende la taquilla y dinamiza la economía urbana.
El gasto promedio diario se estimó en USD 196 para turistas extranjeros y USD 163 para visitantes nacionales. Este desembolso incluye hospedaje, alimentación, transporte y actividades recreativas, fortaleciendo la economía local. La experiencia de Medellín coincide con precedentes en otros países que recibieron al artista en giras anteriores.
Por ejemplo en México, la Cámara Nacional de Comercio reportó un impacto cercano a los 177 millones de dólares tras sus presentaciones. En Puerto Rico, los conciertos aportaron el 0,25% del PIB, con una activación de más de 300 millones de dólares.
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