Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: x @petrogustavo
La salida del gobierno de Gustavo Petro dejó nuevas imágenes en los espacios donde Colombia conserva el rostro de sus principales autoridades. Los retratos del presidente y la vicepresidenta Francia Márquez pasarán a formar parte de galerías vinculadas con la historia institucional del país.
El cuadro presidencial fue instalado el 3 de agosto de 2026 en la Casa de Nariño, sede del Poder Ejecutivo colombiano. La pintura quedó ubicada junto al retrato de Iván Duque, antecesor de Petro, dentro del corredor dedicado a los antiguos jefes de Estado.
Luis Jaime Rojas Rodríguez elaboró el óleo sobre lienzo mediante un contrato del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República. La obra mide 110 centímetros de alto por 80 de ancho y tuvo un costo de 75 millones de pesos colombianos (unos 23.000 dólares estadounidenses).
El artista trabajó con fotografías porque Petro no posó personalmente durante el proceso de creación del cuadro. La composición presenta al mandatario sentado, vestido de blanco, con calzado deportivo y un lápiz amarillo sostenido en su mano izquierda.
Tres mariposas amarillas acompañan su figura como referencia al escritor colombiano Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura. El fondo incorpora una casa campesina, un cultivo de café, montañas y elementos relacionados con el mundo rural colombiano.
Francia Márquez también presentó su retrato oficial antes de concluir su periodo como vicepresidenta de Colombia. El cuadro permanecerá en la Casa Vicepresidencial, donde se exhiben las imágenes de quienes ocuparon ese cargo desde su creación.
x @FranciaMarquezM
Jaime Rojas realizó la obra que muestra a Márquez sonriente, con el cabello recogido y una prenda de colores verde, rojo y negro. La inscripción inferior contiene su nombre completo y el periodo comprendido entre agosto de 2022 y agosto de 2026.
Su incorporación registra la llegada de la primera mujer afrodescendiente a la Vicepresidencia de Colombia. El retrato quedó ubicado junto al de Marta Lucía Ramírez, quien ejerció el cargo durante el gobierno de Iván Duque.
La canciller Rosa Villavicencio presentó igualmente una pintura destinada al Palacio de San Carlos, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores. Esa obra pasará a la galería que conserva los retratos de los antiguos responsables de la política exterior colombiana.
Esta costumbre de retratar a los gobernantes colombianos comenzó durante los primeros años de la República y conservó elementos visuales heredados del periodo colonial. Uniformes, condecoraciones, constituciones y bastones de mando representaban la autoridad asociada con la jefatura del Estado.
Antonio Salas Pérez pintó hacia 1822 uno de los retratos más antiguos conservados de Simón Bolívar. La obra fue realizada al óleo sobre metal y mide 27 centímetros de alto por 24 de ancho.
La fotografía, el daguerrotipo y la litografía ampliaron durante el siglo XIX la reproducción de imágenes presidenciales. Posteriormente, los grandes óleos recuperaron presencia en salones oficiales y galerías destinadas a documentar la sucesión de mandatarios.
Cada administración definió precios, dimensiones y características técnicas diferentes para sus encargos recientes. El retrato de Juan Manuel Santos costó 23,3 millones de pesos, mientras la obra correspondiente a Iván Duque alcanzó 52 millones.