Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La ciencia colombiana llegó al cambio presidencial con una inversión limitada, talento poco conectado con la industria y dificultades para convertir planes públicos en resultados. Ante ese panorama, la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales propuso que el conocimiento especializado guíe decisiones estratégicas del próximo gobierno.
En una carta dirigida al presidente electo Abelardo de la Espriella, la institución ofreció acompañamiento técnico para construir políticas públicas sustentadas en evidencia científica. También planteó participar en el proceso de transición, apoyar al futuro gabinete y contribuir a la elaboración del próximo Plan Nacional de Desarrollo.
La propuesta incluye un encuentro previo a la posesión para examinar desafíos relacionados con educación, tecnología, biodiversidad, salud, energía, producción, inteligencia artificial y cambio climático. La Academia considera que ese diálogo permitiría definir prioridades gubernamentales con participación de científicos y especialistas de diferentes disciplinas.
"Las decisiones públicas de mayor impacto se fortalecen cuando están sustentadas en evidencia, en conocimiento experto y en deliberación plural", afirma la carta. La organización también ofreció sus comisiones especializadas para acompañar programas gubernamentales y evaluar medidas durante los próximos cuatro años.Un análisis divulgado por la Universidad de los Andes indica que Colombia invierte alrededor del 0.21% de su producto interno bruto en investigación y desarrollo. El promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos alcanza 2.71%, diferencia que refleja una menor capacidad financiera para producir conocimiento.
Esa distancia también aparece en la relación entre investigación y actividad empresarial, pues solamente 0.1% de los doctores colombianos trabaja en la industria. Brasil y Chile registran cerca de 24%, de acuerdo con las cifras incluidas en el mismo análisis académico.
La política nacional vigente establece como meta llevar la inversión en investigación y desarrollo hasta 1% del producto interno bruto en 2031. Esta hoja de ruta quedó incorporada en la Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2022–2031, identificada como documento CONPES 4069.
Durante los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro continuaron convocatorias, programas de formación y proyectos financiados mediante el presupuesto nacional y las regalías. Los informes oficiales de gestión correspondientes a 2022, 2023, 2024 y 2025 documentan esas actividades, junto con sus avances administrativos y financieros.
El periodo también concluyó con cuestionamientos sobre la continuidad de los recursos, la ejecución presupuestal y la conexión entre universidades, empresas y entidades estatales. El anteproyecto presupuestario de 2027 contempló inicialmente gastos de funcionamiento para el Ministerio de Ciencia, pero ninguna partida de inversión, según la información parlamentaria citada.
Dicha asignación permanecía sujeta a ajustes del Gobierno entrante y al debate posterior en el Congreso, por lo cual todavía no representaba el presupuesto definitivo. La discusión deberá establecer cuánto dinero recibirá el sector y cuáles investigaciones, programas tecnológicos y proyectos de innovación tendrán financiación.