
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Para 2026, Colombia aparecería ante mercados y organismos económicos con una de las presiones fiscales más altas entre 43 economías evaluadas. The Economist Intelligence Unit proyecta un déficit equivalente al 6,6% del Producto Interno Bruto (PIB), el tercer mayor del grupo analizado. Ese desbalance podría presionar deuda, crédito e inversión, mientras reduciría el margen fiscal del próximo gobierno.
El cálculo ubica al país solo detrás de Brasil, con 7,3% del PIB, y Polonia, con 7%. La estimación también supera en 1,3 puntos porcentuales la meta del Marco Fiscal de Mediano Plazo del Ministerio de Hacienda. Entre las economías analizadas, 36 cerrarían con déficit y apenas siete registrarían superávit fiscal.
Deuda cara y menor margen de gasto
The Economist Intelligence Unit también prevé una cuenta corriente de -2,5% del PIB para Colombia durante 2026. La tasa de los bonos soberanos a 10 años llegaría a 11,8%, una de las más altas del grupo analizado. Este indicador muestra cuánto debe pagar un Estado para financiarse mediante deuda en los mercados.
El déficit fiscal ocurre cuando el Estado gasta más recursos de los que recibe por impuestos y otras fuentes de ingreso. Cuando esa brecha aumenta, el Gobierno necesita más financiamiento para cubrir funcionamiento, inversión pública y pago de obligaciones. En ese escenario, los inversionistas pueden exigir mayores rendimientos para comprar bonos soberanos.
Un financiamiento más costoso puede reflejarse después en el crédito disponible para empresas y hogares. Si las tasas suben, los préstamos para inversión, vivienda o consumo pueden volverse más caros. Sectores dependientes del financiamiento, como construcción e industria, suelen enfrentar mayores restricciones cuando el crédito se encarece.
La presión fiscal también puede reducir el espacio para gasto público en áreas sociales, infraestructura o programas productivos. Una parte más amplia del presupuesto se destina al pago de intereses cuando la deuda se vuelve costosa. Por eso, el déficit no solo afecta las cuentas del Estado, también puede influir en crecimiento, empleo y precios.
Próximo gobierno enfrentaría decisiones fiscales
El próximo gobierno tendría que atender tres frentes para reducir la presión sobre las finanzas públicas. El primero sería revisar el ritmo del gasto estatal y priorizar programas con financiación sostenible. El segundo consistiría en fortalecer el recaudo sin frenar la actividad productiva ni reducir la inversión privada. El tercero implicaría enviar señales fiscales creíbles para moderar el costo de financiamiento.
Una ruta económica también dependería de ampliar sectores capaces de generar divisas, empleo formal e ingresos tributarios. Turismo, agroindustria, manufactura y servicios exportables podrían aportar recursos adicionales si crecen con inversión y productividad. Esa expansión ayudaría a reducir la dependencia del endeudamiento y aumentaría la capacidad de pago del país.
La comparación con otras economías muestra que el déficit fiscal no sería exclusivo de Colombia. Estados Unidos aparecería con 6,5% del PIB, Filipinas con 6,3%, Arabia Saudita con 6,1% y China con 5,8%. Francia y Bélgica también integrarían el grupo de déficits superiores al 5% del PIB.
Noruega encabezaría los superávits con 9% del PIB, seguida por Taiwán, Dinamarca, Grecia, Singapur, Suiza y Argentina. Para Colombia, el reto fiscal quedaría concentrado en el costo de la deuda, la capacidad de recaudo y el crecimiento económico. Esos factores definirían el margen del próximo gobierno para financiar gasto público sin aumentar la presión sobre hogares y empresas.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS