Jueves, 18 de junio de 2026

Los precios de energía en Colombia se tensan ante el regreso de El Niño

Mayor demanda y menor entrada de proyectos presionan al sistema eléctrico colombiano

Bogotá, 12-06-2026   Martín Olivera

Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Colombia llega al nuevo ciclo de El Niño con señales simultáneas de presión sobre su sistema eléctrico. La demanda alcanzó máximos recientes, los embalses permanecen bajo vigilancia y la nueva capacidad instalada avanza por debajo de lo previsto.

Para hogares, empresas e industrias, el punto central es el costo de generar electricidad cuando disminuye el agua disponible. Menos lluvias suelen elevar el uso de plantas térmicas, cuyo respaldo depende de carbón y gas importado.

En Colombia, hasta el 4 de junio de 2026, ingresaron 306 megavatios al sistema frente a 4.475 megavatios esperados para el año. El rezago equivale a menos de 7% de la energía prevista y repite una brecha observada desde 2020. El atraso coincide con una demanda eléctrica en aumento, medida por el Sistema Interconectado Nacional y sus registros operativos.

La probabilidad de condiciones tipo El Niño subió a 82% para mayo, junio y julio, informó el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). La entidad indicó que esa probabilidad podría alcanzar 96% hacia finales de 2026, con intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte. Ese escenario ocurre después de lluvias por debajo de lo normal y temperaturas máximas elevadas en distintas regiones.

IDEAM

Menos agua cambia el costo de generar energía

El Niño reduce normalmente las lluvias en zonas clave para la generación hidroeléctrica colombiana. Cuando los embalses pierden nivel, el sistema necesita más generación térmica para cubrir hogares, comercios e industrias. Ese respaldo puede ser más caro porque utiliza combustibles fósiles, entre ellos carbón y gas natural importado. El riesgo para las tarifas aparece cuando esos costos mayores entran al mercado mayorista y llegan a contratos o facturas.

Las reservas de los embalses almacenan agua para periodos secos y apoyan generación eléctrica, consumo humano, riego y usos industriales. Por eso, una caída sostenida en sus reservas puede afectar simultáneamente la operación energética y otros usos esenciales del recurso hídrico.

Durante episodios anteriores asociados a sequía, el precio máximo de bolsa alcanzó 2.822 pesos colombianos por kilovatio hora en 2015. También llegó a 1.596 pesos en 2023 y 2.676 pesos en 2024. Para grandes consumidores, esas variaciones pueden convertirse en sobrecostos cuando sus contratos quedan expuestos al mercado mayorista.

Demanda récord reduce el margen del sistema

El consumo creció 5,67% en marzo de 2026, 6,7% en abril y 8,76% en mayo frente a registros comparables. El 15 de mayo, la red alcanzó 261,86 gigavatios hora por día, su mayor demanda diaria reportada. Chocó, Caribe, Tolima, Huila, Caquetá y Valle registraron las mayores alzas regionales durante mayo frente al mismo mes de 2025.

Colombia mantiene una alta dependencia de generación hidráulica en su matriz eléctrica, con apoyo térmico durante periodos de estrés hídrico. Los embalses estaban bajo seguimiento porque el sistema necesita aumentar reservas antes de una temporada seca más exigente. Si el agua embalsada baja, más centrales térmicas deberán atender picos de consumo. Gas importado suele elevar el costo del respaldo térmico frente a producción local.

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