Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La relación entre Ecuador y Colombia volvió a deteriorarse después de otro cruce entre Daniel Noboa y Gustavo Petro por el caso Jorge Glas. Quito formalizó su malestar con una nota de protesta y colocó el nuevo episodio dentro de una disputa diplomática que ya acumula varios meses.
El Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador rechazó las nuevas declaraciones del presidente colombiano y cuestionó que insistiera en presentar a Glas como "preso político". La Cancillería sostuvo que Petro "ha pretendido calificar nuevamente como ‘preso político’ a un ciudadano ecuatoriano", en referencia al exvicepresidente sentenciado por la justicia ecuatoriana.
La protesta elevó un desacuerdo que ya había escalado cuando Colombia respaldó a Glas tras recibir la nacionalidad colombiana en septiembre de 2025. Desde entonces, la discusión dejó de ser un asunto judicial interno y pasó a impactar la agenda bilateral entre dos gobiernos enfrentados por seguridad, frontera y comercio.
Noboa defendió la legitimidad de las sentencias y remarcó que Glas "no es un perseguido político, sino un sentenciado por la justicia ecuatoriana tras procesos legítimos". Según el mandatario, las resoluciones fueron adoptadas por autoridades competentes, bajo la Constitución, el Estado de Derecho y las garantías del debido proceso.
Desde Ecuador, también encuadraron las declaraciones de Petro como una intromisión en asuntos internos y apeló a principios básicos del derecho internacional. En ese punto, la Cancillería afirmó que "Cualquier intento de deslegitimar estas sentencias desde el exterior constituye una violación flagrante del principio de no intervención".
La reacción ecuatoriana se produjo después de que Petro difundiera un mensaje público en defensa del exvicepresidente. En su publicación, el mandatario afirmó: "Pedí que no hubiera presos políticos en ningún país de América. Es indudable que Jorge Glas es un preso político".
Petro también vinculó el tema a un contacto previo con Noboa y aseguró que planteó directamente la liberación o entrega de Glas. El presidente colombiano escribió: "Allí en islas Galápagos le pedí al presidente liberar al ciudadano colombiano Jorge Glas o que nos lo entregaran".
El choque ocurre en una relación bilateral ya desgastada por otros reclamos cruzados, incluida la situación de seguridad en la frontera compartida. Ecuador acusó una "persistente falta de control y el abandono de la frontera por parte del Estado colombiano", al sostener que esa situación facilita el tránsito de grupos criminales y el tráfico de drogas.
La cuestión fronteriza amplía el alcance internacional del conflicto porque traslada la controversia desde el caso Glas hacia la cooperación regional en seguridad. Para Noboa, las "falsas declaraciones" de Petro deterioran la relación diplomática y desvían la atención de los desafíos comunes que ambos países mantienen abiertos.