Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Las acusaciones cruzadas entre Gustavo Petro y Daniel Noboa empujaron la crisis bilateral entre Colombia y Ecuador hacia una instancia judicial. El presidente colombiano confirmó que demandará penalmente a su homólogo ecuatoriano después de que lo relacionara con personas presuntamente cercanas a José Adolfo Macías Villamar, alias Fito.
Desde su cuenta en X, Petro anunció el 19 de abril de 2026 que presentará una denuncia por calumnia contra Noboa, sin precisar todavía el país ni el tribunal donde avanzará el proceso. La decisión surgió después de las declaraciones concedidas por el presidente ecuatoriano a la revista Semana sobre una visita de Petro a Manta, ciudad costera de Ecuador.
Noboa dijo en la entrevista que Petro "se reunió con miembros de la Revolución Ciudadana (partido correísta), y algunos de esos miembros tienen nexos con alias Fito". El mandatario ecuatoriano también sostuvo que no podía confirmar un encuentro directo entre Petro y Macías, señalado como líder de la organización criminal Los Choneros.
El mandatario colombiano rechazó públicamente esos señalamientos y respondió con un mensaje en la red social X. "He decidido demandar penalmente al presidente Noboa por su calumnia", escribió Petro al anunciar una medida que traslada la confrontación política hacia los tribunales.
Durante ese mismo pronunciamiento, el jefe de Estado colombiano defendió las condiciones de su permanencia en Manta en mayo de 2025, cuando asistió a la toma de posesión de Noboa. Según explicó, el propio gobierno ecuatoriano dispuso un esquema oficial de seguridad para acompañarlo durante toda su estancia en esa ciudad.
También afirmó: "No solo me acompañó el Ejército ecuatoriano a Manta, sino mi escolta de la fuerza pública colombiana que pueden declarar bajo gravedad de juramento". Con esa declaración, Petro buscó desmentir las sospechas sobre eventuales contactos clandestinos durante una visita que, según dijo, tuvo fines personales y políticos.
Otro foco de tensión entre ambos gobiernos gira en torno a Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador condenado por corrupción y actualmente encarcelado. Petro insistió en pedir su liberación y lo definió como un "preso político", postura que Quito rechazó y que profundizó el deterioro de la relación bilateral.
La confrontación entre ambos presidentes no se limita a los señalamientos sobre seguridad y crimen organizado. Desde enero de 2026, Colombia y Ecuador mantienen una disputa comercial después de que el gobierno de Noboa impusiera aranceles a importaciones colombianas por supuestas fallas en el control de la frontera compartida.
Colombia respondió con medidas equivalentes y con la suspensión de ventas de energía, mientras Ecuador elevó progresivamente sus aranceles del 30 al 100 por ciento. Ese endurecimiento económico coincidió con nuevos cruces públicos entre ambos mandatarios sobre narcotráfico, contrabando, minería ilegal y cooperación en la zona fronteriza.
Ahora, la demanda anunciada por Petro abre una fase distinta en un vínculo bilateral que ya acumulaba tensiones políticas, comerciales y diplomáticas. Hasta el momento, el gobierno de Ecuador no había detallado pruebas públicas para sostener esos señalamientos, mientras Petro reiteró que no conoce a alias Fito ni a su entorno.