
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
El interés por invertir en Colombia convive con una exigencia operativa persistente para empresas locales y extranjeras. La frecuencia de reformas, decretos, revisiones judiciales y ajustes regulatorios obliga a las compañías a modificar procesos internos con rapidez. Esa dinámica mantiene al país entre los mercados más complejos para hacer negocios, según el Índice global de complejidad corporativa 2026 de TMF Group.
Para 2026, Colombia quedó en el sexto puesto entre 81 jurisdicciones evaluadas por TMF Group. El resultado representa una mejora frente al quinto puesto registrado en 2025, aunque confirma su permanencia dentro del grupo de mayor complejidad. El ranking, conocido como Global Business Complexity Index, evalúa jurisdicciones que concentran más del 90% de la economía mundial.
Cambios regulatorios elevan la carga operativa
TMF Group analiza 292 indicadores vinculados con contabilidad, impuestos, gestión legal de entidades y regulación laboral. La medición también considera estabilidad normativa, burocracia, reportes regulatorios, gobierno corporativo, fuerza laboral, digitalización y procedimientos de cumplimiento. En Colombia, esos factores se combinan con una sucesión de cambios fiscales, laborales, pensionales, societarios y administrativos.
La carga regulatoria afecta el trabajo cotidiano de las empresas, porque exige revisar nóminas, contratos, reportes, impuestos y controles internos. Cada modificación normativa puede cambiar costos, plazos, autorizaciones o responsabilidades de cumplimiento para operaciones ya establecidas. Por eso, la dificultad no se limita a cumplir reglas complejas, sino a operar con reglas sujetas a cambios frecuentes.
Informe TMF Group
El informe también identifica actualizaciones recurrentes en legislación fiscal, incluidas normas sobre el Impuesto al Valor Agregado y políticas sobre patrimonios altos. A ello se suman facultades de supervisión, procedimientos ante autoridades y cambios en transferencias, los cuales incrementan las exigencias empresariales. Para compañías extranjeras, esa combinación exige asesoría local y capacidad de respuesta ante nuevos requisitos.
Sectores regulados enfrentan mayor exposición
Los sectores con mayor dependencia de permisos, fiscalización o mano de obra intensiva enfrentan riesgos operativos más altos. Comercio exterior, zonas francas, construcción, petróleo, gas y energía figuran entre las actividades más sensibles al cambio normativo. En esas industrias, una modificación regulatoria puede afectar cadenas de suministro, costos financieros y decisiones de inversión.
América Latina concentra seis de los diez mercados más complejos del índice, con México, Brasil, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú. En contraste, Dinamarca, Hong Kong y los Países Bajos aparecen entre las jurisdicciones con menor complejidad operativa. El informe atribuye parte del contexto global a proteccionismo, aranceles, fragmentación política y mayor incertidumbre regulatoria.
El entorno financiero colombiano también suma cautela para empresas y hogares, según análisis de Crowe Colombia. La presión sobre el dólar, las tasas de interés y la percepción de riesgo condiciona decisiones de crédito, inversión y consumo. Ese escenario obliga a evaluar costos totales, liquidez disponible y exposición cambiaria antes de asumir nuevas obligaciones.
Colombia conserva ventajas relevantes por ubicación geográfica, talento humano, instituciones, digitalización y costos competitivos en servicios profesionales. Esas condiciones favorecen centros de servicios compartidos, operaciones tecnológicas, centros de datos y servicios regionales. Sin embargo, las empresas deben operar con calendarios regulatorios, matrices de control, procesos digitalizados y estructuras de cumplimiento adaptadas a reglas cambiantes.
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