Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Viajar para una cirugía estética puede parecer una decisión médica planificada, pero también abre riesgos difíciles de controlar lejos del sistema de salud habitual. La muerte de Paula Andrea Beltrán Sandoval, de 41 años, volvió a poner atención sobre los procedimientos contratados fuera del país de residencia.
Beltrán Sandoval residía en Nueva York, Estados Unidos, y viajó a Medellín, Colombia, para retirarse biopolímeros de los glúteos. La intervención se realizó en la Torre Médica El Tesoro, donde sufrió un paro cardiorrespiratorio durante el procedimiento.
Reportes preliminares indican que la emergencia ocurrió una hora y diez minutos después de iniciada la cirugía. El personal médico aplicó maniobras de reanimación, aunque la paciente murió dentro del quirófano antes de ser trasladada.
Autoridades sanitarias de Antioquia abrieron una investigación para verificar las condiciones del centro, las credenciales del personal y los requisitos del procedimiento. También se ordenaron estudios forenses para establecer la causa clínica del fallecimiento.
Un desenlace como este muestra una zona crítica del turismo médico: la cirugía se decide antes del viaje, pero los riesgos siguen tras el alta. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierten que viajar para recibir atención médica puede ser riesgoso.
El organismo recomienda consultar al médico habitual antes del viaje y revisar cómo se atenderán posibles complicaciones. También aconseja solicitar copias del historial médico generado en el extranjero, especialmente para facilitar controles posteriores.
Después del alta, la atención postoperatoria se vuelve un punto sensible si la persona regresa rápido a su país de residencia. Una complicación puede requerir nuevos estudios, hospitalización, medicamentos, drenajes o cirugías correctivas lejos del equipo médico original.
La Asociación Británica de Cirujanos Plásticos Estéticos (BAAPS) informó un aumento de 94% en pacientes que necesitaron tratamiento hospitalario en Reino Unido tras cirugías estéticas hechas en el extranjero. La entidad señaló complicaciones como problemas de cicatrización, infecciones y cuadros graves.
El retiro de biopolímeros agrega complejidad porque estas sustancias pueden adherirse o migrar dentro de los tejidos. En Colombia, la Ley 2316 de 2023 creó el tipo penal de lesiones personales con sustancias modelantes invasivas e inyectables no permitidas.
La norma define esas sustancias como materiales inyectables usados sin autorización para tratamientos con fines estéticos. Ese marco legal busca sancionar su aplicación y reforzar controles sobre procedimientos relacionados con biopolímeros.
El seguro médico, la cobertura de evacuación y el seguimiento al regresar deben revisarse antes de contratar cualquier cirugía. Sin esos elementos, una complicación puede convertirse en una emergencia clínica, económica y legal para el paciente.