Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Las advertencias del expresidente colombiano Álvaro Uribe sobre el narcotráfico, la seguridad interna y la tensión con Estados Unidos reavivaron el debate sobre el alcance de la cooperación internacional y los límites de la soberanía en América Latina. A pocos meses de las elecciones presidenciales en Colombia, sus declaraciones coincidieron con una polémica intervención del presidente estadounidense Donald Trump, quien sugirió una posible acción militar en territorio colombiano.
Uribe aseguró en una entrevista con Noticias Caracol que "llega un momento en que cuando un país no controla su delincuencia, no la confronta, y eso le hace mucho daño a terceros países, pues esos terceros países reaccionan". Esta frase fue interpretada por analistas y medios como una posible justificación de una intervención externa. La misma se produjo luego de que Trump afirmara: "Colombia está gobernada por un hombre enfermo al que le gusta producir cocaína y venderla a los Estados Unidos".
La creciente tensión entre ambas naciones se vio marcada por la ruptura de canales diplomáticos y un descenso en la cooperación bilateral en seguridad. En ese sentido, Uribe afirmó: "Creo que tenemos que reconstruir las relaciones con los Estados Unidos", en referencia al distanciamiento surgido durante la presidencia de Gustavo Petro.
El expresidente colombiano también abordó la situación venezolana tras la captura de Nicolás Maduro, señalando: "Creo que lo de Estados Unidos es una intervención subsidiaria, porque la debieron hacer las fuerzas armadas con los organismos internacionales". Según Uribe, la permisividad del régimen venezolano con redes de narcotráfico y grupos armados representa una amenaza directa para otros países, incluidos los Estados Unidos.
Al abordar la situación interna, Uribe comparó el estado institucional de Colombia con el vivido en Venezuela. "Claro que nos estamos pareciendo a Venezuela con la corrupción, la destrucción de la salud y el sector privado", declaró.
Sus declaraciones se dan en un escenario electoral polarizado, con una encuesta de Polymarket que sitúa a Iván Cepeda y Abelardo De la Espriella empatados con 36% de intención de voto. La primera vuelta presidencial está prevista para el 8 de marzo de 2026, mientras la segunda ronda se celebraría el 21 de junio.
Uribe manifestó su respaldo a la candidata Paloma Valencia, al advertir: "el país no puede correr el riesgo de que Cepeda gane la Presidencia, y menos en primera vuelta". Sin embargo, reiteró que su objetivo principal es impedir que la izquierda radical consolide un nuevo periodo de gobierno, y defendió la necesidad de un liderazgo firme frente al narcotráfico y el deterioro económico.
Más allá de las fronteras colombianas, sus declaraciones encuentran eco en un contexto regional de reconfiguración geopolítica. Con gobiernos conservadores en Chile, Argentina y Paraguay, y tensiones diplomáticas en ascenso, América Latina enfrenta una etapa de redefinición en sus alianzas internacionales.