Datos de inflación, empleo y consumo debilitan al dólar antes de la FED

 17-08-2026
Patricia Manero
   
Portada | Economía
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)

Foto: Sergio F Cara (NotiPress)

El dólar estadounidense retrocedió este lunes 17 de agosto ante un cambio en las expectativas de política monetaria de corto plazo. Thadeu Dos Santos, director regional de Infinox para Latinoamérica, atribuyó el movimiento a datos recientes de inflación, un mercado laboral más débil y ventas minoristas inferiores a lo previsto.

Estas señales llevaron a los operadores a reducir sus apuestas por un endurecimiento monetario en la próxima reunión de la Reserva Federal. De acuerdo con el análisis, el mercado asigna actualmente una probabilidad de 70% a una pausa en septiembre, escenario que ha ejercido presión sobre la moneda estadounidense.

"El dólar cede ante unas apuestas más suaves sobre los tipos de interés", señaló Dos Santos. Sin embargo, el especialista advirtió que el panorama cambia cuando se amplía el horizonte hacia el cierre del año, debido a factores capaces de reactivar las expectativas de una subida de tasas.

La incertidumbre geopolítica en Oriente Medio aparece entre esos elementos. Una escalada podría mantener elevados o impulsar los precios del petróleo y, con ello, avivar los temores inflacionarios. Ese escenario podría limitar la presión bajista sobre el dólar al mantener vigente la posibilidad de un endurecimiento monetario posterior.

El mercado, según el análisis, todavía descuenta cierta probabilidad de una subida de tasas antes de finalizar 2026. Esa expectativa puede respaldar tanto las rentabilidades como a la divisa, incluso mientras predominan apuestas más moderadas para la próxima reunión de la FED. La incertidumbre internacional también podría favorecer la demanda de activos refugio.

Ahora la atención se concentra en las actas del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), previstas esta semana, así como en los próximos datos laborales y la evolución geopolítica. Un aumento sostenido del crudo podría reforzar las apuestas por un endurecimiento a final de año, mientras un mayor deterioro de los indicadores económicos debilitaría el argumento para elevar las tasas y aumentaría la presión bajista sobre el dólar.




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