
Foto: Patricia Manero (NotiPress)
El gasto mensual necesario para cubrir la alimentación básica llegó en julio de 2026 a 1,894.69 pesos por persona en áreas rurales y a 2,545.72 pesos en las urbanas. En términos anuales, estos montos aumentaron 2.0 y 3.8%, respectivamente, de acuerdo con la actualización de las Líneas de Pobreza publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
La variación urbana de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, equivalente al valor de la canasta alimentaria, superó la inflación general anual de 3.1%. En el ámbito rural, en cambio, el incremento se mantuvo por debajo de ese indicador.
El ritmo de crecimiento fue menor al observado un año antes. En julio de 2025, el costo de la canasta alimentaria había registrado variaciones anuales de 2.9% en zonas rurales y de 4.3% en urbanas. La desaceleración fue de 0.9 y 0.5 puntos porcentuales, en ese orden.
Comida fuera del hogar, papa y cebolla presionan los precios
Los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, la papa y la cebolla fueron los rubros con mayor incidencia en el aumento anual de la canasta alimentaria en ambos ámbitos. El primero registró un alza de precio de 6.0%, mientras la papa se encareció 62.3% y la cebolla, 33.6%.
La incidencia relativa del consumo fuera del hogar fue de 64.7% en el ámbito rural y de 48.5% en el urbano. Para la papa, las proporciones fueron de 50.9 y 28.3%, respectivamente; en el caso de la cebolla, de 27.9 y 12.1%.
Dentro del valor mensual de la canasta, los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar representaron 432.51 pesos por persona en zonas rurales y 793.69 pesos en las urbanas. Estos montos corresponden a desayunos, comidas y cenas consumidos fuera de casa durante el mes de referencia.
Línea de pobreza urbana llega a 4,884.09 pesos
Al incorporar la canasta no alimentaria, la Línea de Pobreza por Ingresos se ubicó en 3,494.78 pesos mensuales por persona en el ámbito rural y en 4,884.09 pesos en el urbano. Los incrementos anuales fueron de 2.9 y 3.5%, respectivamente. Frente a la inflación general, la variación rural resultó 0.2 puntos porcentuales menor y la urbana, 0.4 puntos mayor.
La canasta alimentaria explicó 38.5% de la incidencia relativa del alza rural y 55.8% de la urbana. Entre los componentes no alimentarios destacaron el transporte público, cuyos precios aumentaron 8.6% en zonas rurales y 8.0% en urbanas, así como educación, cultura y recreación, con variaciones de 5.7 y 5.9%.
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