Perspectivas para el comercio internacional de cara a 2030

 24-03-2021
Antonio Moreno
   
Portada | Economía
Foto: Andy Li en Unsplash

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El comercio internacional está recientemente marcado por un cambio de sistema geopolítico y económico debido a la crisis por Covid-19. De cara al 2030, los aspectos impulsores de la economía global se centran en el desarrollo de nuevas tecnologías en las cadenas de producción, así como la resiliencia de los países ante el nuevo coronavirus. Sin embargo, la sostenibilidad juega un rol importante en las perspectivas del comercio a futuro, por ejemplo, en la industria manufacturera.

Según el reporte Perspectivas para el comercio internacional en 2030, de BBVA Research, el comercio internacional se ralentizó desde la crisis financiera global del 2008. Además, la integración de China en los mercados mundiales reorganizó las políticas financieras en el mundo al disminuir los costos de producción. También, en la historia del comercio global, la implementación de tecnología ha sido fundamental para ampliar las redes de fabricación y de consumo.

Pero acorde al estudio, factores económicos como la disminución de costos serán menos relevantes camino al año 2030. En cambio, los factores geopolíticos, regulatorios y sostenibles serán más importantes para el impulso del comercio internacional. Ello debido a las regulaciones de contacto físico y resiliencia sistemática para enfrentar la pandemia ocasionada por Covid-19, la cual alentó la automatización y digitalización de las empresas.

La digitalización, como el Internet de las Cosas, almacenamiento en la nube y uso de big data, entre otras, generalmente beneficiará al comercio para el 2030. De esta manera, se procura una coordinación más eficaz de producción en las empresas y asegura una distribución de los productos a nivel global, según BBVA Research.

Además, para 2030 la automatización de las compañías ganará terreno al desplazar a operadores de máquinas en fábricas. Ello, debido al incremento en el uso de robots industriales y la optimización de inteligencia artificial en los procesos de producción. Para BBVA este factor económico puede resultar en menor ventaja competitiva en la fabricación de bajo costo, mientras las altas inversiones de capital favorecerían la concentración geográfica.

También, la optimización de la fabricación a base de impresoras 3D, según el estudio, cambiarán la manera de producción a gran escala para 2030. Ello ayudaría distribuir los puntos de producción en el mundo y a personalizar las estrategias de comercios interiores basados en la proximidad de mercado.

Con estos nuevos factores que impulsarán la economía en el comercio internacional para 2030, las empresas renovarán sus planes de inversión y organización global. Además, la disminución de compras físicas y el aumento de la digitalización de compañías ayudará a respetar las regulaciones impuestas por la pandemia de Covid-19.




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